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La Cabilla contraataca | Editorial

Ilustración: Andrés Rodríguez del Villar 22/08/2018 2:50 PM

Equipo Cabilla

El Equipo Cabilla realiza trabajos especiales, de investigación y análisis.

Desde el 24 de noviembre de 2014, este portal ha servido de válvula de escape al análisis crítico que de la realidad venezolana tienen destacadas voces del país. De la misma manera, es caja de resonancia de la revisión del escenario global hecha por analistas independientes de distintas partes del mundo, con cuyas palabras se permite a la audiencia conocer de primera mano la marcha de la eterna batalla entre los equipos del mal y del bien por el control de la sociedad internacional.

Ha sido una labor titánica en un universo de desinformación y matrices impuestas en el análisis. En La Cabilla no se venden líneas ni se imponen verdades hechas en laboratorios. En La Cabilla la información es libre y la opinión es radical. Sus editores y colaboradores lo sabemos, pues lo hemos pagado caro.

Hemos pagado caro el no adscribirnos políticamente a ninguna línea de opinión ni matriz informativa.

Hemos pagado caro el no suscribirnos a intereses políticos y económicos prestos a financiar proyectos de opinión que le sean fieles.

Hemos pagado caro y eso nos complace: Somos un medio completamente libre en la difusión de sus contenidos. Y lo seguiremos siendo.

Lo seguiremos siendo a pesar de los ataques. Hace dos semanas, de forma sostenida, fuimos víctimas de uno de esos ataques, uno sostenido contra nuestro portal que buscaba sacarnos de línea e impedir la difusión de nuestros contenidos. El ataque fue debidamente neutralizado por nuestro equipo técnico y los correctivos fueron debidamente tomados. La página está a salvo.

Pero el delincuente quedó al descubierto al volver la página a estar online. Miles de usuarios venezolanos nos hicieron saber que no podían acceder a la página. En efecto la CANTV, empresa de telecomunicaciones del régimen, la que ofrece el servicio de internet de forma mayoritaria en el país, ha bloqueado La Cabilla para impedir que sus suscriptores puedan leernos. No nos alarma ni nos sorprende, nos complace. Nos demuestra que el régimen venezolano es lo suficientemente delincuente como para atacar con todos sus recursos a medios independientes y de paso impedir a sus ciudadanos tener acceso a información, opinión y análisis que le vaya mal al régimen mafioso que se apoderó del Estado venezolano.

El ataque llega precisamente en el momento en el que el régimen desató su aparato de propaganda y su aplanadora del mal para reventarle el esqueleto a lo que queda de la sociedad. El paquetazo del mal, la imposición del Estado Comunal vía ANC, la neutralización de la disidencia usando a la Falsa Oposición como troyanos o el fallido atentado como excusa para arremeter contra todo aquel al que deba utilizarse como chivo expiatorio, justificando el camino de la guerra que han emprendido para darle la estocada final al “sistema económico burgués capitalista”. Todo eso, forma parte de lo mismo. Todo eso es la ejecución sin pausa y sin oposición del Plan de la Patria. Ese plan que se escribe con “P” de paquetazo y con la sangre de la ciudadanía.

Ante esto, obviamente tiene razón el régimen en bloquear nuestra página. No es para menos. Desde este medio nos oponemos y nos opondremos a este sistema que han construido. Nos oponemos a la esclavitud impuesta, siendo libres. Nos oponemos a la imposición de la muerte, permaneciendo vivos.

Y aquí estamos: seguimos en línea, seguimos en el análisis y en la crítica. Seguimos en posición de combate. Y no nos queda más que anunciar que nuestro contraataque ya está en marcha y se hará sentir.

Porque ante la imposición del mal, solo nos queda seguir del lado de la libertad. Nos declaramos enemigos de la opresión y en combate contra la censura bastarda que, con ataques cibernéticos, guerra de asalariados anónimos, laboratorios de difamación y bloqueos oficiales, solo busca lo que para ellos es básico: el silencio y la oscuridad que le sean cómplices.

No seremos cómplices. La Cabilla sigue y contraataca.