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¡Sorpresa! El TSJ en el exilio exige investigar a Capriles por caso Odebrecht | Especial La Cabilla

Henrique Capriles, con el timepo de dios y del TSJ. (Foto Cristian Hernández @fortunecris) 23/08/2018 7:43 AM

Equipo Cabilla

El Equipo Cabilla realiza trabajos especiales, de investigación y análisis.

Las noticias que da el TSJ en el exilio, al que hasta el día de la sentencia se llamó “TSJ Legítimo” desde la opinión pública asociada a la Falsa Oposición, son sorprendentes en forma, en fondo y en alcance. Para muestra, un botón.

Fue de gran impacto y difusión la sentencia condenatoria contra Nicolás Maduro. Los magistrados exiliados, evaluaron la acusación hecha por la fiscal defenestrada Luisa Ortega Díaz, quien con su dedo acusador otrora usado para encarcelar opositores, señaló a la cabeza del chavismo del cual ella misma forma parte para -vaya peligro- hablar de corrupción.

Allí empezaron los problemas, pues cuando se habla de políticos ladrones en Venezuela, desde el más allá se escucha la voz de Gonzalo Barrios repitiendo su frase: en Venezuela se roba porque no hay razones para no robar. El mantel Odebrecht tenía muchos hilos y no todos eran rojos.

La sentencia, leída por el magistrado Rommel Gil y publicada por el “TSJ en el exilio” condena a Maduro y ordena su prisión. Quimeras, quizás. Pero se supone que ese tribunal fue nombrado por la Asamblea Nacional para, precisamente, impartir justicia. Y desde el momento que arranca el juicio, algunas cosas extrañas empiezan a suceder, sin explicación aparente.

Primera rareza: La nacionalidad del magistrado.

De forma por decir lo menos sospechosa, un abogado chavista se presentó en la AN controlada por la Falsa Oposición a pedir que le aclararan si era cierto que el presidente del TSJ en el exilio, Miguel Ángel Martín tenía doble nacionalidad. De forma expedita ¡el mismo día! Omar Barboza (presidente de la AN) le pidió al secretario del parlamento (Negal Morales) que le escribiera al Consulado de España en Venezuela y al magistrado en cuestión para que “explicara” el asunto. Y el magistrado explicó algo que ya había explicado a la AN cuando lo escogieron magistrado: que renunció a su doble nacionalidad (sus padres son de origen gallego) y solo posee la nacionalidad venezolana. Las preguntas asaltan: ¿Por qué la AN que escogió al magistrado Martín ignoraba lo referente a su doble nacionalidad, si se supone que para escogerlo debieron revisar el asunto? ¿Y si les preocupa tanto la nacionalidad de los máximos ocupantes de cargos públicos, por qué no le piden la Partida de Nacimiento a Maduro?

Segunda rareza: Debate no, vacaciones sí.

Cuando el TSJ en el exilio escogido por la AN de mayoría opositora emitió la sentencia, todos asumimos lo lógico: el parlamento que escogió a ese TSJ se va a reunir de forma expedita, el mismo día quizás, para debatir la sentencia y actuar en consecuencia. Con la misma diligencia que actuaron cuando un abogado chavista pidió la partida de nacimiento del presidente del TSJ, como mínimo. Oh sorpresa: anunciaron que las vacaciones parlamentarias empezarían y que quedaría a cargo la Comisión Delegada y que bueno, ya se vería. Allí se prende la alarma, pues más allá de que algunos ilusos aún penaran que esa AN de verdad es opositora y quiere desplazar al régimen del poder, las vacaciones de verano de la AN llamaban a la suspicacia ¿Por qué luego de un atentado contra Maduro, de un paquetazo comunista, de una jornada de persecución que se llevó por el medio inclusive a un diputado, de una sentencia contra Maduro emitida por el TSJ que la propia AN escogió, se van de vacaciones?

Tercera rareza: El debate.

Finalmente y de la misma forma extraña en que se anunciaron las vacaciones, se anunció que no, que no habría vacaciones aún. Se convoca una sesión para debatir el asunto, no sin antes recibir el llamado de atención del Secretario general de la OEA Luis Almagro, quien conminó al parlamento a ponerse del lado de la institucionalidad y no del régimen ante la sentencia emitida. Nada menos.

El debate fue frente a las cámaras, por twitter y en la tribuna de oradores. Como un energúmeno salió el ex dirigente adeco y hoy “rosalero” Luis Emilio Rondón a arremeter con toda su furia...contra Almagro. Desde la tribuna de oradores, salió el “zorro viejo” Ramos Allup a decir que bueno, sí, la sentencia. Pero que ellos querían “acomodar” el asunto con elecciones y no aceptarían “gritos desde afuera”. Y como para todos hay, desde la bancada amarilla, cual muppet peleando con Miss Peggy, se vió en cámara al diputado caprilista Carlos Papparoni insultando a otro diputado opositor por decir que la AN no podía irse de vacaciones ante la sentencia del TSJ.

El por qué de las rarezas

Para entender tanta rareza, lo mejor es leer la sentencia. Al hacerlo, sin hundirse en los términos jurídicos propios de documentos de ese tipo, al final, escondido, en negritas y sin que ningún medio de comunicación alineado con la línea informativa de la Falsa Oposición haya reparado en ello, se registra un movimiento telúrico con gorra tricolor:

“SÉPTIMO: se acuerda instar al Ministerio Público a iniciar las investigaciones en contra de las personas naturales y jurídicas vinculadas en la comisión de los hechos punibles que se han determinado en este fallo, a los efectos de hacer efectiva la responsabilidad penal de personas de quienes, además de Nicolás Maduro Moros, participaron en la comisión de los referidos hechos punibles, incluyendo personas naturales y/o jurídicas intermediarias en la comisión de los mismos, destacando a los ciudadanos Maximilien Sánchez Arveláiz, Temir Porras Ponceleón, José David Cabello Rondón, Mónica Ortigoza Villasmil, Jorge Rodríguez Gómez, Elías Jaua Milano, Jesse Chacón, Américo Alex Mata García, Jorge Giordani, Nelson Merentes, Gnal. Rodolfo Clemente Marco Torres, Gnal. Juan de Jesús García Toussaintt, Haiman El Troudi, Gilberto Silva, Luis Eduardo Soares, Fernando Magliaccio, Cristóbal Jiménes, José Can, Henrique Capriles Radonski, Marcelo Bahía Odebrecht, Emilio Alves Odebrecht, Euzenando Prazeres de Azevedo, Mónica Regina Cunha Moura, Joao Cerqueira de Santana Filho, Roberto Teixeira, Flavio Machado Filho y André de Angelo, entre otros.

Y allí está. Rodeado de connotados nombres de jerarcas chavistas, testaferros conocidos y supuestos, militares choros y brasileños paga coima, brilla el nombre del excandidato presidencial de la Faslsa Oposición, exgobernador del Estado Miranda y dirigente fundador de Primero Justicia Henrique Capriles Radonski. Y, más peligroso aún, se deja abierto el campo a la especulación al cierre del párrafo con el añadido “entre otros”. Y esos “entre otros” quizás es la versión escueta del pensamiento de los magistrados, que podría ser “entre otros corruptos opositores que preferimos no nombrar para no mostrar las cartas por completo”.

El TSJ, que era llamado “legítimo” por la Falsa Oposición, de repente empezó a ser llamado “El TSJ en el exilio”. Algunos son más explícitos, cuando ni siquiera se refieren a él como una institución, sino que hablan de “los magistrados exiliados”. Otros, mayormente en privado, prefieren llamarlos “el tribunal simbólico ese”. Obviamente: la cachifa salió respondona. El dedo acusa también a la falsa oposición.

Por eso, las carreras de Omar Barboza para desacreditar al presidente del tribunal por su nacionalidad.

Por eso, las vacaciones frustradas.

Por eso la ira de Luis Emilio Rondón contra Almagro.

Por eso Ramos Allup en la tribuna, lanzando al balón fuera del campo, antes que al TSJ se le ocurra investigar la Derwick de su cuñado y la PDVSA que le gusta a sus hijos.

Por eso se desgañitaba el caprilista Papparoni, desahogando su desesperación ante la sentencia.

El TSJ legítimo, en el exilio o simbólico (como quiera usted llamarlo) manda a decir que investiguen a Capriles y a otros. El juego empieza a cambiar y los jugadores, también.

¿Qué será más difícil? ¿Que las instituciones en manos del régimen cumplan la sentencia haciendo preso a Maduro o que las instituciones en manos de la Falsa Oposición investiguen a Capriles y a otros acusados de corruptos?

El tiempo dirá. Recuerden que “El tiempo de Dios es perfecto”.

Puede leer la sentencia completa aquí: Acta final del juicio