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Rompiendo el Estupidómetro | Por Esteban Fernández

15/06/2018 6:50 AM

Esteban Fernandez

Esteban Fernández es el escritor costumbrista cubano más leído en el ciberespacio. Con sus letras hace una precisa descripción de la Cuba que fue y de la Cuba que es.

Una de las barrabasadas mayores cometidas por el recién estrenado tirano en 1959 fue colocar a imbéciles en posiciones claves en su “gobierno”. El pecado original estriba en que él no quería a nadie que ligeramente pudiera opacarlo.

El requisito esencial era la veneración absoluta al nuevo dictador. Es decir, sumisión por encima de inteligencia y conocimientos. Cierto que inicialmente creó un “Consejo de Ministros” -sin voz, ni voto ni mando- y eso duró lo que "el clásico merengue en la puerta del colegio".

¿Alguien en el mundo, y dentro de la comunidad cubana, puede explicar los motivos para nombrar a Juan Almeida Bosque jefe de la aviación cuando de aviones sabía menos que yo de cirugía del cerebro?

Y si eso fue en las altas esferas de ahí para abajo , barranco abajo y sin frenos, fueron nombrados comisionados municipales, interventores de comercios, y hasta dirigentes de grandes compañías robadas a sus legítimos dueños, a analfabetos. Los importante no eran los conocimientos y experiencia sino el gritar bien alto “Viva Fidel”.

¿Alguien me puede explicar qué diablos sabía Ernesto Guevara de la Serna de bancos, de industrias y de economía quien lo primero que hizo fue estrafalariamente firmar los billetes con su seudónimo “Che”?

No solamente no conocían un bledo del arte de gobernar, ni del comercio - ni de las empresas que de sopetón dirigían- sino que eran vagos, no les interesaba hacer prosperar ni el país ni nada, y lo único que hacían era -dando zancadas imitando a Castro- ir de un lugar para otro, tirando majá y dando mítines relámpagos.

Entre muchas razones ese fue uno de los motivos por los cuales todo se vino abajo en Cuba, todo fracasó, todo se convirtió en “sal y agua”.

Lo triste del caso es que el ejemplo cundió en medio mundo y ese es el motivo por el cual ustedes pueden ver a retardados mentales -como Daniel Ortega, Nicolás Maduro, Evo Morales- desgobernando en sus respectivos países.

Pero cuidado porque parece que "algo se nos pegó" a nosotros y es justo reconocer que del lado de acá desde un principio vi a algunos incapacitados al frente de algunas gestiones anticastristas, vi a cubanos semi analfabetos deseando sustituir al odiado comandante y soñando con reeditar su desfile de Oriente a La Habana. Y todavía a estas alturas veo al disidente Eliécer Ávila -que si se cae como yerba- diciendo absurdamente "que él pudiera ser presidente de Cuba”.

Y, como a mi me gusta decir toda la verdad, tengo que admitir -para que no me quede nada en el tintero- que en el campo militar y en la represión si se ocupó de que sus seguidores más HP se fueran al extranjero a aprender y mandó a gente como Arnaldo Ochoa a estudiar en Frunze, y a José Abrahantes y a los dirigentes del Ministerio del Interior a recibir violentos cursos intensivos de la Stasi alemana.