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Rechazo al fraude la de constitución comunista | Por R. Díaz Cutiño

21/08/2018 12:01 PM

Rigoberto Díaz Cutiño

El 7 de agosto reciente el boletín Cuba Net publicó un artículo firmado por la -que yo asumo- periodista independiente cubana Miriam Celaya, ahora de visita en Miami. En el documento se destaca la gran conveniencia de la participación del pueblo cubano -incluido el exilio- en el "debate" y posterior referendo del proyecto de reformas a la actual Constitución cubana.

El empeño central de la periodista es avalar y promover la reciente "invitación" extendida por el régimen castrista al exilio cubano, para que participe en el referido proceso de reforma constitucional. Ella destaca lo que considera "... es oportuno para que la diáspora responda a la invitación oficial y estampe sus reclamos, todo su rechazo a lo que consideren pertinente rechazar y todas sus aspiraciones como cubanos."

¨... hay grupos que consideran oportuno participar y hacer saber al gobierno sus criterios sobre la reforma, exigiendo su participación como ciudadanos cubanos -porque así se consideran a sí mismos con independencia de la voluntad del castrismo- y de paso exigir la inclusión del reconocimiento de este y otros derechos que les han sido conculcados.¨ Eso dice Miriam.

Al régimen cubano no le interesa tanto saber los criterios de los cubanos que estamos en el exilio; ya los conoce de sobra. Me parece insólito que se propongan los episodios fraudulentos de la tiranía, como medios para "hacer saber" lo que ya se sabe a través de las distintas plataformas informativas como las redes sociales, Radio y TV Martí y los agentes y colaboradores de la dictadura en el exterior, entre otras.

También refiere que "... aunque la diáspora no decide nada en el Parlamento... - y de hecho, ni el propio Parlamento puesto que todo lo dispone la autocracia desde las alturas-, sí puede aprovechar la ocasión [la diáspora] para legitimarse a sí misma, con una agenda de reclamos que, como cubanos, les corresponde."

¿Cómo concebir que el exilio cubano, que es resultado de los desmanes de la tiranía castrista, que ha sido -y es- vilipendiado y reducido a la categoría de "escoria", "gusano"... ahora tenga que "legitimarse" ante la tiranía y mendigar migajas a los verdugos que nos separaron de la patria, y que a una gran parte del mismo no le permite ni siquiera visitarla? El exilio patriótico cubano es libre, auténtico, legítimo y martiano; ilegítima es la tiranía.

Qué es eso de exigir derechos ciudadanos, si ambas cosas no existen en Cuba. Allá no hay Estado de Derecho si consideramos que se desconoce absolutamente la Declaración Universal de Derechos Humanos, la que se viola, tergiversa, se prohibe , se persigue a quienes la difunden y hasta se les encarcela por ello. Además, en la propia Constitución se consigna extensamente la violación de los derechos humanos. Por otra parte, la Constitución y los gobernantes tienen una gran ilegitimidad de origen y de ejercicio. Surgen y transcurren en procesos antisoberanos y arbitrarios.

Entonces, si no hay Estado de Derecho, los cubanos no tienen derechos. Luego, ¿cómo un sujeto social sin derechos puede considerarse ciudadano? Esto requiere mayor argumentación, pero yo considero que en Cuba no hay ciudadanos, sino súbditos de un sistema señorial tiránico, que la sociedad civil es una ficción y la que pugna por levantarse es brutalmente reprimida y reducida.

Pienso que cualquier participación o reclamo ciudadano pasivo es baldío. La tiranía no regala derechos, porque si lo hace, entonces pierde los mecanismos de control y dominio, y consecuentemente, el poder. La tiranía no se va a dar al suicidio otorgando derechos. Eso es la antítesis de su esencia. El régimen se instauró suprimiendo y pisoteando todos los derechos. Si cambia de acera, pierde el poder, con las nefastas consecuencias para miles de personeros, que además de perder las prebendas y el empoderamiento, serían sometidos a la justicia.

"Los derechos no se mendigan", se reclaman y se arrancan, pero de modo activo, con la fuerza moral y cívica masiva y frontal, desde la desobediencia y la lucha cívica permanente y ascendente. Las ataduras materiales y mentales que ha impuesto la tiranía hay que romperlas para alcanzar la libertad. Pero para lograrlo hay que empoderar a los cubanos para que se auto liberen.

Mucho se ha dicho sobre la lucha contra la tiranía "desde la ley". Ya tenemos la experiencia del Proyecto Varela que no ha podido materializarse en dos décadas. Las herramientas legales de la dictadura son exclusivamente suyas; fueron concebidas e instauradas para servirse a sí misma; nada de "derechitos" para la masa esclava. Cualquier intento de usarlas en sentido contrario ha sido inviable, y la corriente del tiempo indica que así seguirá.

Dentro de la llamada Constitución cubana y de todo proceso electoral y de consulta popular, están dispuestos los obstáculos infranqueables, que hacen imposible cualquier mejoría democrática por medio de ellos. Por tanto, en cada evento de esa naturaleza, el pueblo cubano no hace más que ajustarse el yugo de la esclavitud y darle crédito a la tiranía para que se arraigue más en el poder.

Para decir no no es necesario concurrir a votar. El NO efectivo a todas las jugarretas electorales y plebiscitarias del régimen, es no participar en ellas. Si no asistes y no votas, ya has dicho no, lo que a la vez constituye un gran acto de desobediencia, disidencia y rebeldía. Sería un contundente mensaje contestatario en distintas direcciones: para el régimen, hacia el exterior y, sobre todo, para el mismo pueblo. En mi opinión, lo aconsejable es no "aprovechar" las "posibilidades" que dicen" ofrece la Constitución, sino, desarrollar la rebelión cívica frente a ella y a la dictadura.

La Constitución cubana, con todos sus remiendos, es letra muerta. El régimen cubano no oye ni quiere oír reclamos. Sus convocatorias son engañifas para que el mismo pueblo esclavo lo legitime. Esta "participación" a que convoca la dictadura, sería como arrodillarse ante la nefasta piedra que dicen guarda los restos del tirano en jefe, a pedirle alguna migaja de libertad. La piedra no oye. La dictadura castro-canelista es esa misma piedra.

Por otra parte, participar de esta repugnante convocatoria del régimen conlleva la aceptación, de hecho, del yugo dictatorial, manifiesto en aquellos preceptos draconianos de la referida Constitución, y que son indiscutibles e inamovibles, como la supremacía del Partido Comunista, incluso por encima de la Constitución y del pueblo. También cabe señalar la irreversibilidad del sistema socialista(es decir, de la tiranía) y también el hecho de que ninguna de las "libertades" que generosamente concede la satrapía, pueden ser utilizadas "contra los fines de la sociedad socialista."

Cualquier emisión de criterios en el marco de la convocatoria del régimen, lo mismo que la participación en la votación posterior en el referendo que le seguirá, no permitiría avanzar hacia la libertad ni le causaría ningún daño a la tiranía, porque esta se encargaría -como siempre- de poner las cifras y acomodar a su conveniencia las opiniones. Participar en todo este proceso fraudulento solo serviría para darle pie a los verdugos del pueblo cubano para que armen una espléndida algarabía mediática, sobredimensionando lo que le conviene y reduciendo lo que le afecte.