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¿No estan todos los que son? | Por Hugo J. Byrne

30/08/2018 7:53 AM

Hugo J. Byrne

Exiliado cubano, escribe sobre la realidad de Cuba y Latinoamérica, con análisis crítico con respecto a las acciones del comunismo en la región y las consecuencias que el castrismo ha dejado en su país natal.

"Una breve conversación con un votante promedio puede constituir el mejor argumento contra la democracia"

Winston Churchill.

 

Uno de los más conocidos filósofos clásicos definió la ignorancia como el peor de los vicios, entre los muchos que afectan a la humanidad. ¿La ignorancia un vicio? De aceptar esa definición necesitaría el género humano poner en rehabilitación indefinida (y con gran urgencia) a más de dos tercios de la población del Planeta Tierra.

Más bien opino que la ignorancia, cuando llega a ciertos niveles, no se diferencia mucho de la locura. Un amigo, cuando alguien en su presencia trataba de disculpar las excentricidades de otro individuo calificándolo de "loco", siempre afirmaba; "Obsérvalo cuidadosamente y fíjate si en algún momento se propina adrede un martillazo en un testículo. Si hace eso u otra cosa semejante, sólo entonces puedes clasificarlo como loco. De lo contrario te sugiero escepticismo". Los "locos populares" de nuestro pueblo natal eran vistos con cierto docto cinismo por mi padre: "Ese que se comporta pretensamente como loco, tiene un cuarto de loco y tres de sinvergüenza".

Cuando una persona demuestra sabiduría en sus actos decimos que actúa con "cordura" Por el contrario, cuando un individuo enseña su ignorancia comportándose festinadamente y de manera absurda, decimos de él que "se ha vuelto loco". Eso demuestra la relación íntima que tácitamente apreciamos entre la cordura y la sabiduría. O, por consecuencia, entre la locura y la ignorancia.

El sicólogo y sociólogo francés Gustave Le Bon (1841-1931) demostró científicamente cómo colectividades humanas pueden actuar contra sí mismas como una unidad simple, bajo ciertos estímulos y condiciones. En su "Psycologie des foules" (1895) (Titulado en su versión castellana "Sicología de las multitudes"), Le Bon establece que el común denominador intelectual de una turba es la mentalidad del individuo más estúpido e ignorante en ella.

¿Quién puede discutir semejante aserto teniendo la experiencia de las turbas castristas coreando "paredón" o propinando golpes, injurias y humillaciones a las víctimas de los llamados "actos de repudio"? Creo firmemente que esa horrible experiencia me permite definir algunas de las condiciones y estímulos que hacen a las multitudes actuar de manera insólita.

La principal es el liderazgo. Todo grupo de animales necesita un guía o pastor. No importa si se trata de una manada, una piara, una mancha, una bandada o una turba como las de Castro en Cuba. En Bolivia, el caudillo de los sangrientos disturbios que culminaran en el derrocamiento del poder legítimamante constituído fue un indígena llamado Evo Morales.

Es curiosa y quizás significativa la posibilidad de que la ignorancia de este Evo pueda que sea congénita (no genética, que no soy racista). ¿Llamar a un niño Evo en vez de Adán no sugiere al menos ignorancia y confusión abundantes? ¿O es que quizás sus padres esperaban una niña?

Evo siempre manifestó el deseo de retrotraer el sistema de vida boliviano a los tiempos precolombinos y afirmaba que ese modelo debían seguir las otras comunidades indígenas en las naciones circundantes. De lo que se deduce que este "caudillo" de los indígenas de Sur América, quizás no aspiraba a presidente de Bolivia, sino a Inca de un reino andino que incluyera además de Bolivia, el norte de Argentina, Chile y la mayor parte del Perú. El promedio de edad alcanzado por los nativos de esa zona durante esa época era de 29 años (el que se reducía dramáticamente en el fatídico caso de ganar la lotería del sacrificio humano).

¿Estúpido? ¿Ignorante? ¿Enajenado? Seguro. Sin embargo, lo mismo se podía aplicar a tantos de sus compatriotas, cómplices en el empeño de desestabilizar a Bolivia. Nadie dude que al menos sus primeras campañas presidenciales fueran ganadas "fair and square" por el "Jefe Indio", como lo llamaba su desaparecido promotor, Chávez, el "Antropomorfo Llanero".

Han pasado muchos años desde que Morales, preside el país andino. Por un tiempo este ignorante quien afirmaba que sus antepasados lucharon contra el Imperio Romano y que Viena estaba en España, recibió abundante apoyo económico de la Venezuela chavista. Pero el "socialismo del siglo XXI" ya produjo sus inevitables frutos y el actual residente de Miraflores, quien hace lucir a su antecesor como un neurocirujano, está caminando por una cuerda floja que se afloja más cada segundo. Ergo, la situación de Nicaragua, otro cliente del "Socio-lismo" del siglo III.

A pesar de todo lo cual, le doy crédito a Morales. Está "haciéndose el nacionalista" y jugando la carta del acceso al océano, que perdieran los bolivianos a Chile tras la llamada Guerra del Pacífico. La socialista Michelle Bachelet no le hizo el menor caso durante su mandato. ¿Cómo es posible que Evo espere honestamente que Sebastián Piñera, de regreso a la presidencia, le preste la menor atención?

¿Recuerdan la expresión "se está haciendo el loco"?

Fuente: http://www.lanuevanacion.com/articles.aspx?art=8677