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¡Ni perestroika ni revolución! | Por Agustín Blanco Muñoz

26/06/2018 9:52 AM

Agustín Blanco Muñoz

Historiador venezolano. Dedicado durante décadas al estudio de la historia violenta de Venezuela, ejerce la docencia en la UCV, coordina el Centro de Estudios de Historia Actual y la Cátedra Pío Tamayo de la UCV

Maduro dice y repite: “debemos ir a un nuevo comienzo porque, hasta ahora, no hemos hecho bien las cosas”. Reconoce de este modo el fracaso hasta hoy del proyecto socialista del siglo XXI. Sin embargo, como “la revolución lo puede todo” se reiniciará el proceso que tuvo por padre a Hugo Chávez.

¿Y qué se propone para superar ese fracaso? A la fecha no hay un programa teórico-práctico que permita llevar a la vida lo que murió en su intento de nacer. Apenas hay un esbozo que llama a recomenzar y que lleva a recordar la perestroika del Gorbachov de 1985, ubicado ante la inminente quiebra de la URSS. Es el inicio de la reestructuración, corrección y superación de lo actuado, para salir de la mentira socialista y sincerarse con el capitalismo y la global-explotación.

¿Pero existe en esta cúpula la intención de asumir los lineamientos de la reforma soviética y adaptarlos al “nuevo comienzo” que plantea o se seguirá alimentando la ilusión de un socialismo en base al aporte de tarifas, bonos y ofertas populistas? ¿Se pondrá a un lado la “comuna o nada” y todo aquello que forma parte del fracaso consagrado?

¿Y puede apartarse de ese camino quien actúa con las armas de la derrota? El “nuevo nacimiento” no surge desde abajo. Una vez más el caudillo dice lo que se debe y no hacer y mantiene sus esquemas y comportamiento.

Por ello, ante el padecimiento de las mayorías la revolución no entiende que en el fondo de su angustia la gente de la calle no quiere subida de salarios para precios mayores sino planes que lleven a una realidad de producción por encima del sabotaje y sanciones económicas..

En 1998, vista la masacre de los hambrientos del 27F-89, le comentamos a Hugo Chávez, en el marco de Habla el Comandante, Caracas, 1998, que en nuestra opinión la prioridad nacional no era la constituyente sino procurar romper la dependencia de la inestable renta petrolera. No hacerlo significaba profundizar la tragedia existente. Y que por eso pensábamos que el decreto inicial de un nuevo gobierno, si se concretaba su triunfo, tenía que estar dirigido a declarar a Venezuela en emergencia productiva. Y propusimos un lema:¡Toda la población a la producción! Desde el niño hasta el viejo.

Pero esto es un imposible, Sancho, para quienes ante la tragedia de este expaís no asumen sinceramente el efecto perestroika ni dicen cuál y cómo es y será su revolución!