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Melcocha Pluripolar | Por Edwin Rios

29/10/2018 5:33 AM

Edwin Rios

Puertorriqueño dedicado a la causa de la libertad. Participó por nueve años en las fuerzas armadas de los Estados Unidos. Egresado de la Universidad del Estado de Nueva York y de la Universidad de Phoenix.

El otro día escuché un discurso motivador en youtube que terminó con la siguiente consigna:
 

Construiremos un mundo de justicia, de equilibrio, pluripolar y multicéntrico.

¿Cuál fue la reacción que me causó escuchar esas palabras? La de reirme a carcajadas. Son palabras que cosquillean a la razón y, cuando son pronunciadas por Delcy Rodríguez, se convierten en toda una especie de “standup comedy” irresistible.

Lo más gracioso es que ella le hablaba a una sala llena de chinos, durante una de sus recientes visitas al extranjero. Lo chinos estaban muy serios, pero parecía como si algunos estuviesen a punto de explotar, con las ganas de romper el protocolo y echarse al piso a reírse.

Estoy seguro que se preguntaban: “¿Que calajo e plulipolal?”

Yo siempre he dicho que si uno quiere hablar con palabras que todos puedan entender, hay que usar términos que son fácilmente traducibles entre los idiomas, y me imagino la dificultad que debe haber tenido el traductor en el ejercicio de teletransportar a esas palabras cantinflescas desde el español al mandarín. Por ejemplo, si yo voy a la página web de google translate e introduzco la frase “casa verde”, y pido que se traduzca al chino simple, me sale lo siguiente:

卡萨佛得角

Kǎ sà fú dé jiǎo

Después, en la misma página, hago lo contrario. Empiezo con la frase 卡萨佛得角 y pido que la traduzca al español. Esto rinde el siguiente resultado:

Casa verde

De manera que se produce el mismo resultado en ambas direcciones. Una frase con palabras simples que no se pierde en la traducción.

Ahora vamos a hacer la misma prueba con la frase “mundo pluripolar”.

“Mundo pluripolar” traducido desde el español al chino: 多极世界 (Duō jí shìjiè).

多极世界 traducido al español: Mundo multipolar.

Claro, con esa traducción se da un cambio y se pierde la intención original de las palabras. Me imagino que quién debió estar más exaltado para romper el protocolo, son aquellos chinos que tal vez entienden un poco de español, porque ellos sintieron el efecto completo de esa comedia diplomática. Un efecto que quedó completamente diluido en la “reconversión monetaria” de las palabras.

Debo confesar que a mi me gusta muchísimo esa comedia oscura. La comedia que parece muy seria, pero que en el fondo es todo un chiste. Es una comedia muy compleja, que utiliza a la ironía para acentuar a la verdad, y que a la vez se tuerce en una bufonada en el tras bastidor de ideas. Este tipo de comedia es difícil de percibir. Para ello hay que tener una habilidad muy sutil para sentir a la ironía, aun en lugares donde no parece existir. Y cuando se descubre ese sarcasmo, se produce una especie de excitación y causticidad hacia el tema serio.

Se ríe uno a carcajadas y otros preguntan: “De qué te ríes.” Porque ellos son ingenuos y no tienen ese sentido de mordacidad, que a veces se pierde aun en las circunstancias más solemnes del sentir humano. Y lo curioso es que cuando al final descubres, casi por accidente, a un experto de la comedia oscura, ya no puedes verlo con la misma luz de siempre. Siempre te ríes a carcajadas, pensando en lo incauto que deben estar todos aquellos que todavía toman a sus palabras en serio.

Debo admitirlo, que fue con esta frase donde descubrí que Delcy Eloína Rodríguez es una estrella de ese club de articuladores. Y también confieso que yo mismo trato de utilizar a ese mismo estilo cómico en mis escritos. Pero a pesar de esto, me tomó bastante tiempo en descubrirla a ella.

¿Pero qué se entiende por el sentido de un mundo pluripolar?

Obviamente es una frase que no existe en el mandarín, y su aproximación más cercana es con la palabra multipolar. La palabra multipolar existe en español, en inglés, y en mandarín, pero no creo que ese es el significado que se buscaba en la frase.

Claro, la idea “polar” se deriva de polaridad. La polaridad siempre, y subrayo siempre, viene de un concepto que envuelve a dos polos. Si un imán tiene un polo norte, entonces existe un polo sur. Si una batería tiene un polo positivo, es porque también tiene un polo negativo. Si hablamos del bien, es porque existe el mal. Si mencionamos a una izquierda política, es porque existe una derecha. Hay mujeres, como hay hombres. Y si existe una dictadura, ¿cómo se puede escapar la idea de que también hay presos políticos? Los hay y es inevitable.

A pesar de ello, existen términos como monopolar, bipolar, multipolar, y ahora pluripolar. La palabra más exacta de este grupo es “multipolar”, porque la condición polar siempre comprende a dos polos, y estos polos son completamente opuestos.

¿Podemos hablar de un sistema unipolar o monopolar? No lo creo, aunque considero que el término “monopolio” tiende a aplicarse en este sentido. Es una manera de tergiversar las posibilidades reales de la polaridad, al darle el derecho a un grupo para manipular a un mercado de acuerdo a su propia voluntad, y sin retribuciones de nadie. De manera que la existencia de un monopolio no evita que exista un polo opuesto. Lo que se niega es el poder de un polo actuar negativamente sobre el otro. Pero todo monopolio, como polo natural, siempre tiene a su propia oposición. Es inevitable.

¿Cómo se compara lo bipolar con lo multipolar? Yo pienso que lo bipolar hace referencia a un solo polo que puede actuar de maneras distintas. En la psicología esta palabra parece estar relacionada con personas que tienen trastornos radicalmente opuestos. Personas que dan muestras de alegría y de depresión, casi de manera simultánea. En un momento están felices, riéndose y muy alegres, pero de momento, y sin mucho estímulo, cambian y parecen estar deprimidos y llorando, para dos minutos más tarde encontrarse alegres otra vez, como si nada hubiese ocurrido. De manera que el fenómeno bipolar parece estar aplicado hacia aquello relacionado a un polo que no se define firmemente. El hermafroditismo es otro concepto que puede estar relacionado a la invalidez polar pero, lejos de ahí, son pocas las ideas que se pueden conceptuar a un polo que no queda claramente definido.

Para qué entonces hablar de algo que es multipolar, diciendo que es pluripolar. ¿No es lo mismo?

Yo creo que es ahí donde entramos en el meollo del asunto.

Todo este argumento parece estar dirigido a exigir que todos los países deberían tener los mismos derechos ante la ONU. Que ninguno debe tener el poder del veto sobre otros. Si ese es el caso, entonces por qué no se expresa eso mismo en un lenguaje más sencillo. Yo he llegado a pensar que la revolución chavista es mucho más grande de lo que imaginamos. Que fue creada para darle un golpe de estado a la democracia internacional, y que para ello debía forjarse un nuevo lenguaje revolucionario internacionalista.

En el momento cuando me reía a carcajadas, también pensaba que las palabras relacionadas al mundo pluripolar eran originales de Delcy Rodríguez. Parece algo de su propio estilo. Utilizar palabras altisonantes que sirven, si acaso, para un artificio; para adornar al oído del oyente. Pero son palabras completamente huecas y sin una utilidad real para resolver asuntos. Palabras que me motivaron a reirme, pero también me estimularon a investigarlas; y esa búsqueda me llevó hacia atrás, hasta el 1999. Para luego reconocer que esas palabras han sido una consigna común y consagrada entre los discursos de Hugo Chávez, Nicolás Maduro, y Delcy Rodríguez.

Considero que el discurso de Hugo Chávez durante el acto de inauguración de la XI Cumbre Presidencial Andina, ocurrida en Cartagena el 26 de mayo de 1999, pudo haber sido el inicio de la ideología pluripolar:

“[...] aquí estamos llamados a conformar un gran bloque de fuerza para enfrentar ese mundo multipolar del siglo XXI. No puede ser bipolar, mucho menos unipolar. Tenemos que hacerlo pluripolar y aquí por todas las condiciones geográficas, humanas, históricas y potenciales, nosotros estamos llamados a conformar uno de los polos de fuerza de poder en las puertas del siglo XXI. Tenemos las condiciones para serlo, avancemos unidos y en ofensiva en esa dirección.”

¿Cómo es que entonces se define algo que es pluripolar? ¿Es algo plural, que comprende a una multiplicidad de elementos? Parece serlo por su nombre, aunque el llamado que se hizo es el de conformar uno de los polos de las fuerzas del poder. Pero ese poder tampoco puede ser unipolar, bipolar, o multipolar.

Bueno, tal vez es un poder que no puede representar a ninguna de esas cosas, mientras que a la vez representa a todas esas cosas, en una sola. Puede ser una mentira, que a la vez es una verdad, sin dejar de ser mentira. También puede ser una especie de yin yang de algo esotérico que existe, pero que a la vez no existe.

Puede ser una melcocha de algo que pareció estar bien definido por Hugo Chávez, pero que en verdad no hay manera de comprenderlo. Si por un lado, por el polo de lo incierto, lo llamamos una melcocha, por el otro lado, por el polo de las ideas claras, ¿cómo podemos llamarlo? Sería obvio entonces llamarlo un pluripolo. De manera que el pluripolo y la melcocha son, y no son, una misma cosa. Son polos opuestos de una misma idea. Algo muy confuso, que de alguna forma nos obliga a perseguirlo. Es como un Matrix, que todo el mundo siente, pero que pocos pueden asegurar que existe. Pero lo que sí queda claro es que esa melcocha, ese pluripolo, parece tener algo que ver con las fuerzas pujantes del poder.

Es como tener a un gobierno que puede definir a un asesinato como un suicidio, cuando nunca deja de ser un asesinato. Es como decir, en un lenguaje confuso, que el “penthouse” le pertenece a los revolucionarios (y no a los ricos), mientras que el hoyo en la tierra, en la tumba de las torturas, le pertenece a los esbirros. Pero a la hora de darse un suicidio, le corresponde a la víctima hacerlo desde una altura notable y respetable, desde el décimo piso, donde estaba, pero donde nunca debió haber estado, en dos ventanas distintas.

Yo digo que cuando Jesús fue tentado en el desierto, a él también se le ofreció un pluripolo de posibilidades. Lo que se le ofreció fue una manera de hacer un borrón en los puntos claves de polaridad que existen entre el bien y el mal. El pluripolo chavista no es distinto y creo que en el fondo ese concepto debe haber nacido porque Chávez hizo el mismo pacto con el diablo.

Creo que el diablo llevó a Chávez a un punto muy alto, donde le mostró todos los reinos y la gloria de los pueblos, y se lo ofreció en cambio por su lealtad inagotable. Chávez debe haber pensado que con su infinita atracción populista y con la reserva más grande de petróleo del mundo, él podía llevar a esa revolución internacionalista hacia adelante sin muchas dificultades. Y esto define a la revolución interna de Venezuela, que no es más que un punto de comienzo para una revolución mundial, donde los avances dentro de esa lucha mundial son los que verdaderamente importan. Lo que vale en la revolución chavista es tumbar al imperio, y esto conlleva hacer todos los sacrificios que sean necesarios para lograrlo.