Hoy --/--/----

Síguenos en nuestras redes sociales

La Magia de los Ceros Muertos | Por Edwin Rios

27/08/2018 7:35 AM

Edwin Rios

Puertorriqueño dedicado a la causa de la libertad. Participó por nueve años en las fuerzas armadas de los Estados Unidos. Egresado de la Universidad del Estado de Nueva York y de la Universidad de Phoenix.

El cambio económico ya se ha anunciado en Venezuela con dotes de magia. Maduro lo ha presentado como algo nunca antes visto. Y todos seguimos pensando en una brutalidad histórica; aquella de imprimir dinero nuevo y de rodar la coma decimal. No vemos nada nuevo y acusamos a Maduro de ser un absurdo de la economía mundial.

No sé. Yo me pregunto que puede haber con esa ciencia oculta con la que maduro pretende controlar la economía. ¿Puede el “hechizo” estar en lo que se ha consumado, o acaso es este el comienzo de un truco que sólo ha comenzado a revelarse?

Hay tres ideas que me hacen pensar que estamos en el inicio de un rito nebuloso y cómico de una economía de realismo mágico:

1. El intercambio debió haber consistido en eliminar 3 ceros (como en el 2007), pero después la reconversión se hizo eliminando 6 ceros.

2. Maduro predice que en dos años debe haber alguna mejora en las condiciones económicas.

3. Jorge Rodríguez multiplica 8 horas de trabajo diarias, por 5 días de trabajo en la semana, concluyendo que el mes tiene 800 horas de trabajo, en vez de 160.

Vamos a considerar estas ideas desde el punto de vista de la mente comunista. Creo que tenemos que pensar con una masa encefálica roja-encendida, para ver si le podemos dar un lustre lógico y ordenado a la magia de Maduro. Para ello, vamos a considerar que los comunistas creen que sus ideas son una verdad absoluta. La humanidad siempre ha estado equivocada. Falta mucho por inventarse, y Nicolás Maduro va a quedar revelado como el Tomás Alva Edison de la economía moderna.

En este camino por la verdad absoluta del comunismo, vamos a empezar por la tercera idea planteada antes. Jorge Rodríguez hizo un cómputo que se ha llamado sumamente erróneo donde dedujo que en el mes hay 800 horas de trabajo, en vez de 160. El ministro de comunicaciones no estaba multiplicando, sino que estaba rodando ceros en su cómputo. Recuerden que él comenzó su charla hablando de un empleado que trabaja 8 horas al día, 5 días a la semana, en una pizzería. Luego dijo que en un mes, ese mismo empleado llega a trabajar un total de 800 horas.

Esto implica que en el sistema económico de Maduro, ya no existe la multiplicación. Lo único que se puede hacer en ese sistema es eliminar ceros. Lo que dijo Rodríguez, en el idioma propio y correcto de esta nueva economía neo-comunista, es que al cabo de un mes, bajo el ambiente hiperinflacionario actual, un trabajador tendría que trabajar 800 horas al mes, para ganarse lo mismo que se gana en 160 horas de trabajo. O sea, él toma al 8 y le rueda dos ceros para validar el desperdicio en la productividad de la nación. Si ellos eliminaron 6 ceros por el lado del cono monetario, y por el otro lado, por el lado de la productividad, le aumentan 2 ceros más en un mes; bueno, ya van 8 ceros. Si hemos de considerar que el mes que viene hay el equivalente total de 8 ceros ajustados, después de todo lo que se ha hecho antes, entonces estamos hablando de un impacto de 100,000,000 a 1, comparado ese ajuste con el bolívar fuerte de antes.

El FMI pronóstico que la inflación a fin de 2018 va a ser de 1 millón por ciento. A mi me parece que el cálculo del FMI es muy conservador, pero vamos a imaginarnos a esa misma figura como un 8 seguido de 6 ceros: 8,000,000. Si ese número resulta real, y un trabajador tuviese que trabajar 8 millones de horas de trabajo para ganarse lo mismo que se ganaba a principios del 2018, por un solo dia de trabajo; bueno, entonces tenemos que recordar que si en números reales un empleado trabaja 160 horas al mes, o sea, un total de 1,920 horas al año, entonces si tú divides 8,000,000 entre 1,920, el resultado es que el empleado tendría que tener 4,167 años de trabajo acumulados en diciembre de 2018 para ganarse lo mismo que se ganó en enero, por 8 horas de trabajo. No hay nada tácito que busque detener a esta hiperinflación y, de una forma u otra, lo que viene es algo que nadie puede imaginar. Pero recuerden que vivimos en un momento de magia, donde Maduro pretende que se sabe, pero no se sabe, lo que va a salir de la mano izquierda del mago.

El segundo punto de nuestra tesis es que Maduro dice que en dos años debe haber un cambio mejorable. A mi me parece que el cambio que va a suceder es otro reajuste de ceros. Porque ya para ese punto, el trauma monetario va a estar de vuelta, y de manera muy vigorosa, donde habría que cargar con sacos y sacos de billetes para ir a la panadería de la esquina. Nada distinto a lo que ha ocurrido hasta hoy.

Y el primer punto son los 3 ceros de ajuste que luego se convirtieron en 6. Esto no tiene nada que ver con lo que se ha perdido en el pasado, sino con lo que ellos esperan en el futuro. Claro, al cabo de dos años, ya no serán 6 ceros perdidos. Pueden ser 9, 12 ó 18. Todo queda al margen de la imaginación y de la magnitud del hambre que ellos están produciendo con este sistema.

Pero la gran sorpresa, que yo considero que va a ocurrir, es que ellos van a seguir imprimiendo billetes a todo hender, pero considero que van a imprimir tanto de los billetes nuevos (soberanos), como de los viejos (fuertes). Y al cabo de dos años, hacen una nueva reconversión, sacan los bolívares fuertes de las bóvedas, y le sacuden el polvo Luego dicen que el soberano nuevo es el fuerte de antes. Y al soberano fuerte de ese momento le asignan una cantidad de ceros imaginarios para balancearlo con el soberano de antes.

Es obvio, van a necesitar más bolívares fuertes impresos de los que tenían en el ciclo pasado para agilizar el movimiento de la moneda, pero la idea central es la de crear un mecanismo nuevo que ruede ceros al infinito, y regular ese cambio para que el ciclo ocurra de manera eficiente en no menos de dos años de ejecución. ¿Y cómo se hace eficiente? Expandiendo las denominaciones de los billetes, de acuerdo al ritmo de aceleración. En ese momento se pueden introducir nuevas denominaciones del bolivar fuerte, junto con los billetes antiguos. Billetes nuevos que pretendan tener una carga más amplia de ceros que los bolivares fuertes recientemente utilizados. Y luego, dos años más tarde, se vuelve a ahorcar el bolivar fuerte y se introduce el mismo soberano de antes como la moneda corriente de circulación que tenga respaldo de cambio, y este también tendrá nuevas denominaciones, ajustados a la aceleración del momento. Un ciclo que se repite de cada dos años, con dos monedas distintas, que son recicladas con denominaciones expandidas.

Es más, yo creo que Maduro es capaz de invalidar los valores internos representados por el mismo billete. O sea, vamos a suponer que tú tienes tres billetes. Uno de 1 bolívar, otro de 10 bolívares, y otro de 100 bolívares. En el próximo ciclo de reconversión, Maduro podría decir que el billete de 10 no representa a 10 bolívares, sino a 1,000. Y el de 100 bolívares ahora representa a 1,000,000. De esa manera no habría que expandir tanto las denominaciones. ¿Por qué no? Si en esta nueva economía no existe la multiplicación, sólo el ruedo de ceros, entonces los valores tampoco tienen que ser intrínsecamente equivalentes. Eso viene y creo que tiene relación con el uso del petro y del barril de petróleo como marco de referencia. Algo así como convertir a 160 horas de trabajo en 800.

Esa debe ser la magia de Maduro, y si en dos años hay que rodar el cero 20 veces para crear un ajuste de 1 a 1, entonces se le ruedan 30 ceros para adelantarse al cambio del futuro. Una imaginación de ceros que solo puede ser logrado por el arte de la magia. Todo se ajusta a la mente prodigiosa del mago, y para el rey mago la realidad no existe. Lo que importan son los ceros y, como dijo Maduro, cero mata a cero.