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Kavanaugh, la caravana y el tiro por la culata | Por Alfredo M. Cepero

26/10/2018 6:54 PM

Según Newt Gingrich, estos dos acontecimientos, Kavanaugh y la caravana, podrían transformar la quimérica y cacareada ola azul en un inesperado y contundente tsunami rojo.

Los demócratas, la izquierda y la prensa parcializada estaban convencidos de que las próximas elecciones parciales serían escenario de una ola azul que les daría el control del poder legislativo y barrería con la agenda del odiado Donald Trump. Solamente en tres ocasiones en el último siglo el partido ocupante de la Casa Blanca ha logrado mantener su control del Capitolio. En esta oportunidad, los demócratas tienen además a su favor una izquierda vitriólica enardecida por la inesperada derrota de su mentirosa y corrupta Hillary Clinton.


Pero las expectativas y las predicciones en política cambian con harta frecuencia y en muy breve tiempo. Sobre todo cuando las pasiones nublan el razonamiento de sus actores y se dispara sin afinar la puntería. Ese es el tiro por la culata que les salió a los senadores que se ensañaron contra Brett Kavanaugh y a la mano tenebrosa que promovió y financió la reciente caravana de inmigrantes ilegales.


Ya lo dijo en Fox News, con su característico ingenio político, el ex presidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich. Según Newt Gingrich, estos dos acontecimientos, Kavanaugh y la caravana, podrían transformar la quimérica y cacareada ola azul en un inesperado y contundente tsunami rojo. Por mi parte, en nada me sorprendería que, tal como lo hizo en 2016, Donald Trump se anote otra victoria histórica manteniendo el control del poder legislativo.
Por su parte, otro ícono del movimiento conservador como el comentarista político Rush Limbaugh se refería a la caravana de inmigrantes diciendo: "Nadie está tratando de detener esta invasión. Ya superan los 4,000 y se estima que esto le está costando a alguien 21 millones de dólares". Y, acto seguido, se preguntaba: "¿Quién los está alimentando en esta larga caminata? ¿Quién les está proporcionando servicios higiénicos? ¿Dónde está yendo esta gente al baño? ¿Quién planeó todo esto para hacerlo aparecer como un acontecimiento de combustión espontánea? "


Para quienes seguimos de cerca la política norteamericana, únicamente multimillonarios como George Soros, Tom Steyer y Michael Bloomberg tienen la capacidad de financiar un proyecto de esta envergadura. A quienes me digan que estoy inventando supuestas conspiraciones, les digo que esta gente no esconde sus simpatías por la izquierda ni su odio visceral contra los conservadores. Su objetivo es la transformación radical de la sociedad norteamericana y nosotros somos un obstáculo en su tortuoso camino. Pero, en casos como éste de franco contenido político, esconden su mano detrás de organizaciones caritativas no lucrativas que no revelan sus fuentes de ingreso.


Por otra parte, esta táctica habría resultado exitosa frente a presidentes apaciguadores como los ratoncitos George Bush y Barack Obama. Pero Donald Trump, tal como demostró en la lucha por la ratificación de Kavanaugh, es un gato que araña cuando es provocado.  Ni tardo ni perezoso, les dijo a los presidentes de Honduras, Guatemala y El Salvador que pondría fin a la asistencia de 464 millones de dólares que les envía todos los años. Acto seguido, se produjo el milagro. Los presidentes de Honduras y Guatemala, Juan Orlando Hernández y Jimmy Morales, respectivamente, afirmaron en conferencia conjunta que unos dos mil migrantes ya habían regresado a sus lugares de origen y otros cientos estaban en camino.
Pero la advertencia más fuerte fue la enviada a unos gobernantes mexicanos que hacen un lucrativo negocio de la inmigración ilegal de sus ciudadanos en territorio de Estados Unidos. En 2017, los mexicanos residentes en Estados Unidos enviaron remesas por 29,000 millones de dólares a sus familiares en México. Aunque no mencionó las remesas, Trump les advirtió que, si ellos no detenían la caravana, desplegaría al ejército y cerraría totalmente la frontera con México. Esta medida causaría daños millonarios a las exportaciones mexicanas a los Estados Unidos.


Enrique Peña Nieto y Manuel López Obrador, actual y futuro presidentes de México, saben que Trump no es Bush ni es Obama y que si cumple sus amenazas. Hablaron con los presidentes centroamericanos y se comprometieron a promover una migración segura y ordenada entre sus países. Una victoria para un Trump que ganó las elecciones de 2016 con la promesa de construir un muro en la frontera sur para poner fin a la inmigración ilegal. Este tema motivará de nuevo a quienes eligieron a Trump en 2016 a asistir a las urnas el próximo 6 de noviembre.


Por su parte, las audiencias sobre la confirmación del magistrado Brett Kavanaugh siguen alimentando la hoguera política de las próximas elecciones parciales. Varias encuestas de opinión pública muestran que el electorado norteamericano está dividido en dos partes iguales en lo relativo a las audiencias sobre la confirmación de Kavanaugh. Pero, en lo que concierne a los procesos electorales, la intensidad es más importante que los números.


El efecto Kavanaugh ha dejado caer una granada política en medio de un electorado que estaba literalmente cerrado a favor de los demócratas en los últimos seis meses. Una encuesta de la NPR/PBS NewsHour/Marist, dada a la publicidad la semana pasada, mostró que la ventaja demócrata en el entusiasmo que hasta ahora ha definido la campaña de 2018 ha desaparecido. Antes de las audiencias sobre Kavanaugh, la intensidad demócrata superaba a la republicana por 10 puntos. En la actualidad la diferencias es de 2 puntos a favor de los demócratas, algo muy cerca de los consabidos márgenes de error en las encuestas de opinión.


La mayor ventaja lograda por los republicanos ha sido en las contiendas senatoriales. Los republicanos Ted Cruz, en Texas, y Marcha Blackburn, en Tennessee, han superado el 50 por ciento y se presentan como ganadores en noviembre. La senadora demócrata por North Dakota, Heidi Heitkamp, que votó contra Kavanaugh, se encuentra 9 puntos por debajo de su retador republicano Kevin Cramer. Y el republicano Matt Rosendale ha tomado ventaja sobre el demócrata John Tester en la contienda del estado de Montana. En el estado de Florida, el gobernador republicano Rick Scott tiene altas probabilidades de destronar al senador demócrata Bill Nelson.


En marcado contraste, las contiendas por la Cámara de Representantes siguen siendo el "talón de Aquiles" de los republicanos. Sin embargo, no todo parece estar perdido. Después de las audiencias sobre Kavanaugh, el equipo de campaña que financia a los republicanos de la Cámara Baja reportó una explosión de donaciones en pequeñas cantidades.


En este sentido, el experimentado analista político, Nate Silver, apunta que los republicanos se han beneficiado con la batalla sobre Kavanaugh. Al mismo tiempo afirma que las probabilidades de que los republicanos retengan el control de la Cámara de Representantes han aumentado de 1 en 6 en septiembre a 1 en 4 en octubre. Nada dramático pero si esperanzador. Sobre todo cuando tenemos en cuenta que muchas elecciones norteamericanas se han decidido en las últimas 48 horas. Ustedes y yo fuimos testigos de la última de ellas.

 

http://www.lanuevanacion.com/articles.aspx?art=8843