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Kavanaugh, el guerrero renuente de una posible victoria en noviembre | Por Alfredo M. Cepero

11/10/2018 3:26 PM

Alfredo Cepero

Cubano en el exilio, poeta, articulista. Secretario General del Partido Nacionalista Democrático de Cuba y Director del portal La Nueva Nación.Veterano de la Brigada 2506 de Bahía de Cochinos y del ejército de EE.UU.

Sin saberlo, y estoy seguro que sin proponérselo, Kavanaugh se convirtió en el guerrero renuente que podría llevar a los republicanos a una victoria electoral en noviembre.

 

Brett Kavanaugh ha sido siempre un apacible asesor de presidentes y un jurista ecuánime que nunca ha buscado la publicidad ni coqueteado con la popularidad. Parafraseando a José Martí, durante toda su vida ha cumplido su deber "sencilla y naturalmente". Pero todo eso cambió cuando una banda de maledicentes senadores demócratas montaron contra él un mitin de repudio al estilo de los de Cuba o Venezuela. Si yo no lo hubiera visto, jamás lo habría creído. Pero lo vi y me siento invadido por un profundo asco.


Unos politiqueros desaforados de poder, sin respeto alguno por la verdad o la justicia, lo acusaron de violador, de borracho, de pendenciero y hasta de potencial pedófilo ante un auditorio de millones de sus conciudadanos. Nadie, ni siquiera su principal acusadora, Christine Blasey Ford, aportó prueba alguna que demostrara su culpabilidad en tales horrendos delitos. Pero las pruebas no son necesarias cuando la calumnia cuenta con la caja de resonancia de millones de fanáticos dispuestos a repetirla hasta el cansancio. Gente cuya principal meta es la destrucción del adversario político. Y así, un hombre honrado fue arrastrado por el fango con la esperanza de que levantara la bandera blanca.


Pero se equivocaron de medio a medio. El hombre manso se transformó en guerrero y confrontó a unos acusadores que retrocedieron ante la intensidad de sus emociones y la solidez de sus argumentos. Les dijo que sus ataques estaban motivados por cuestiones netamente políticas y sin ninguna base jurídica. Que sus insultos y su oposición eran consecuencia de su resistencia a la política del Presidente Trump y de su resentimiento por la derrota de Hillary Clinton en las elecciones de 2016. Y concluyó con la afirmación de que jamás retiraría su aspiración. Sin saberlo, y estoy seguro que sin proponérselo, Kavanaugh se convirtió en el guerrero renuente que podría llevar a los republicanos a una victoria electoral en noviembre.


Porque las tempestuosas audiencias de confirmación de Kavanaugh han hecho el milagro de unir la vertiente conservadora de Trump y la moderada de los Graham, los Bush, y los McConnell frente a las tácticas destructivas y divisionistas de la izquierda que se ha apoderado del Partido Demócrata. Y esa unidad inesperada se habrá de manifestar el 6 de noviembre.


Al mismo tiempo, han cambiado radicalmente los temas, la motivación y los probables resultados de esas elecciones. Hasta hace un par de meses, los temas de campañas electorales eran la conspiración de Trump con los rusos, las posibles revelaciones de Paul Manafort contra el presidente, los niños separados de sus padres en la frontera sur y hasta las alegaciones grotescas de una meretriz pornográfica que vendió voluntariamente sus servicios sexuales a un multimillonario de vida alegre.


Hasta hace poco tiempo, como la célebre 'gatica de María Ramos', la izquierda demócrata tiraba la piedra y escondía la mano. Pero, gracias a la magia de la televisión, los norteamericanos han sido testigos ahora de la verdadera cara de la resistencia. Esa cara fue vista con claridad en la maldad y la procacidad de los senadores demócratas que atacaron sin piedad a Kavanaugh y se mantienen enfrascados en una guerra de tierra calcinada contra Donald Trump. Y muchos votantes independientes, hartos de tanto odio destructivo, están cambiando de opinión con respecto a su apoyo a la oposición demócrata.


Pero más importante aún, es la motivación de asistir a las urnas en las elecciones venideras de los conservadores que votaron  por Trump en las presidenciales del 2016. El presidente les recuerda en todos sus discursos de campaña, y está pronunciando varios cada semana, que no pueden bajar la guardia si quieren preservar los logros obtenidos en estos dos años. En este sentido, una encuesta de Harvard-Harris ha revelado que el 46 por ciento de los republicanos y el 50 por ciento de los demócratas afirman que las audiencias sobre Kavanaugh los han impulsado a participar en las próximas elecciones. Antes de las audiencias, la motivación de los demócratas superaba en el 15 por ciento a la de los republicanos.  


Otro factor que apunta a una mayor esperanza por parte de los republicanos es el llamado "voto genérico". Hace solamente un mes, los demócratas sacaban una ventaja de 11 puntos sobre los republicanos en el número de norteamericanos que favorecía el control del congreso por un partido específico, 50 por ciento los demócratas frente a 39 por ciento los republicanos. La semana pasada los números cambiaron de manera radical con una ventaja de sólo 2 puntos para los demócratas, 45 por ciento frente a 43 por ciento.


Para esclarecer este complicado panorama electoral pasemos revista a unas cuantas estadísticas. Empiezo por el lugar donde hay mejores noticias para los republicanos.

EL SENADO

Estas elecciones en el Senado pueden ser clasificadas en Segura Victoria Republicana, Ligera Ventaja Demócratas y Empatadas para ambos partidos.

SEGURA VICTORIA REPUBLICANA.

En las elecciones del  estado de Dakota del Norte, el republicano Kevin Cramer disfruta de una ventaja de 12 puntos ( 53 a 41) sobre la titular demócrata Heidi Heitkamp. En las elecciones del estado de Tennessee , Marsha Blackburn, le lleva una ventaja de 5 puntos (48 a 43) al gobernador demócrata Phil Bredesen. Estos dos estados están ahora en manos demócratas. Una victoria republicana aumentaría el actual número de escaños en manos republicanas.

LIGERA VENTAJA DEMOCRATA

En el estado de Indiana, el senador demócrata Joe Donnelly disfruta de una ventaja de 2 puntos (43 a 41) sobre el candidato republicano Mike Braun, con la candidata libertaria Lucy Brenton teniendo un apoyo del 8 por ciento de los encuestados. En el estado de Montana, el senador demócrata Jon Tester mantiene una ventaja de 2 puntos (47 a 45) sobre su retador republicano Matt Rosendale. Y en el estado de Arizona, la congresista demócrata Kyrsten Sinema disfruta de una ventaja de 2 puntos (47 a 45) sobre la también congresista republicana Martha McSally.

EMPATE DE AMBOS PARTIDOS

En el estado de Missouri, la senadora demócrata Claire McCaskill se encuentra en un empate de 43 puntos con su retador republicano Josh Hawley. Y en el estado de la Florida, el senador demócrata Bill Nelson se encuentra en un virtual empate con el gobernador republicano Rick Scott (46 Scott-45 Nelson).

Una observación importante consiste en el hecho de que los estados de Indiana, Montana, Missouri y Florida están actualmente en manos demócratas. Por lo tanto, una victoria demócrata no aumentaría el número de escaños que ellos ahora controlan en el senado. Por otra parte, cualquier victoria republicana si aumentaría los escaños de ese partido en el senado.

LA CÁMARA DE REPRESENTANTES


En la Cámara Baja el panorama es menos alentador para el Partido Republicano. Según un análisis de la prestigiosa publicación Real Clear Politics, si las elecciones tuvieran lugar en este momento, los demócratas tendrían asegurados 205 escaños en la Cámara de Representantes mientras que los republicanos tendrían asegurados 198. Lo que deja como escaños a discutir 32 del total de 435 que tiene la Cámara de Representantes.


En términos más claros, los demócratas necesitan 218 para controlar la Cámara Baja. O sea, tienen que ganar 13 de los 32 escaños sujetos a competencia. No hay dudas, por lo tanto, de que los números, las probabilidades y la historia están en contra de los republicanos. Pero también lo estuvieron en contra de Donald Trump en el 2016 y ya sabemos lo que pasó.


Ahora bien, aunque la traumática experiencia de Brett Kavanaugh terminó con una victoria del bien sobre el mal, la pestilencia de ese pantano continuará por mucho tiempo en el futuro político norteamericano. Y esto traerá asimismo un mal resultado para los demócratas en el futuro inmediato. Si un voto a favor de una mayoría demócrata en el Senado y en la Cámara es un voto por las tácticas de Dianne Feinstein y la conducta deplorable de los senadores Blumenthal, Cory Booker y Kamala Harris, los republicanos tendrán muchas razones para celebrar el próximo 6 de noviembre.

Artículo tomado de La Nueva Nación

http://www.lanuevanacion.com/articles.aspx?art=8802