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Intervención quirúrgica o colapso continental | Por Eliécer Hernández F.

18/09/2018 4:23 AM

Eliécer Hernández F.

Venezolano. Especialista en Seguridad Informática. En twitter es @paraguacucho

No quisiera etiquetarme a mí mismo como integrante del selecto grupo de “Estafadores Seriales”, término acuñado por mi amigo Daniel Lara Farías en referencia a los “opositores” al régimen quienes se dedican a traficar, no con narcóticos, sino con esperanzas; pero ya se empiezan a gestar algunas acciones, por parte de personas y organismos fuera de Venezuela, para acabar con el desastre que vivimos los venezolanos a puerta cerrada durante años, y que hoy se ha internacionalizado gracias a la emigración forzada de sus ciudadanos, que ya no aguantan las carencias y huyen hacia otras latitudes haciendo uso del instinto más básico de la especie humana: la supervivencia.

La declaración de Luis Almagro—Secretario General de la OEA—el día 16/09/2018 en referencia a la crisis venezolana y lo que se vive en los países que acogen desinteresadamente a los venezolanos ha sido la exposición de motivos más clara y concisa que muchos hemos podido escuchar para permitir la intervención humanitaria en Venezuela: un régimen oprobioso que niega la entrada de medicinas y alimentos para su población que mengua y emigra, no es más que un régimen genocida, que antepone sus cálculos políticos mucho antes que la salud y prosperidad de sus ciudadanos.

El término “genocidio” parece no gustarles a los colaboracionistas internos y externos. Unos minutos después de que el secretario Almagro colgara su acertada declaración en Redes Sociales, aparece el señor José Manuel Vivanco, director de Human Rights Watch—ONG que supuestamente vela por los derechos humanos—diciendo que en Venezuela NO HAY genocidio. Una mentira asquerosa y repugnante para quienes vivimos en Venezuela y hemos visto y sentido, de primera mano, la represión criminal que el régimen ha efectuado -y efectúa- diariamente contra todos los venezolanos que adversamos su ideología saqueadora. Yo le pregunto al señor José Vivanco, ¿cuántos muertos hacen falta, y con que frecuencia, para que el régimen invasor sea etiquetado de genocida? ¿Más de 400.000 asesinados por Hampa en 18 años es poco? ¿Millones de exiliados políticos no son suficientes? Le recomiendo encarecidamente a este señor visitar nuestro país por varios días y ver con sus propios ojos la dimensión de la tragedia, hoy inconmensurable para quienes la hemos vivido desde su génesis.

Muertos, desaparecidos—que se presumen muertos—, presos políticos, personas enfermas por doquier y sin posibilidad de curarse por la falta de medicinas, familias separadas… es solo un poco de lo que nos han obligado a sufrir a los venezolanos. Todas esas medidas han sido orquestadas—con una saña y maldad pantagruélica— por el régimen invasor que desea destruir la venezolanidad para saquear con tranquilidad el rico suelo venezolano sin oposición alguna, otrora refugio natural intocable y protegido por leyes hoy inexistentes.

¿Cuándo ha oído—o leído—a Henrique Capriles u otro “opositor” de la élite hablar con la contundencia del secretario Almagro? ¿Cuándo ha escuchado usted algún opositor hablar sobre las causas de nuestro problema -que es la invasión cubana- y no de las consecuencias? Nunca, ¿verdad?

La realidad es que la élite política venezolana esa que aparece en los medios de comunicación ya etiquetada como “oposición” es culpable, con el mismo grado de responsabilidad del régimen, de todas las penurias que sufrimos los venezolanos, porque, con su indiferencia y sus luchas vacías, han agotado las fuerzas y la confianza de quienes queremos, de verdad, un cambio total en Venezuela. No solo político-institucional, sino cultural. Debe acabarse el rentismo y la eterna falacia de que los venezolanos “nacemos con un pan debajo del brazo”.

¿A quién tendríamos que entregar el poder político de Venezuela en caso de que la intervención se dé y coloquen tras las rejas a los principales involucrados del genocidio venezolano? Es un tema muy complejo, porque podría despertar incomodidades en las masas “patriotas” que piensan que Venezuela debe ser “arreglada” por venezolanos. Hoy ha quedado demostrado que los “opositores” venezolanos—o quienes se mercadean como tales—NO están preparados para asumir el poder en Venezuela con la realidad imperante. No podrán acabar de tajo con las mafias, como tampoco podrán reorganizar los Poderes Públicos, porque sencillamente SON PARTE DEL PROBLEMA. Se han dedicado atacar las consecuencias y no las causas, desvirtuando completamente la lucha de quiénes si pusieron el pellejo para expulsar a la dictadura y no fueron escuchados, más bien burlados (caso Óscar Pérez y compañía, vilmente asesinados por el régimen).

En mi humilde opinión como ciudadano y Abogado, creo que se debe formar una junta de venezolanos y extranjeros, desde el exilio, que firmen un pacto de gobernabilidad por un tiempo determinado, comprometiéndose a organizar todos los Poderes Públicos del país impulsando leyes y decretos de emergencia para acabar, de tajo y sin titubeos, el desastre que aquí impera y empeora. Esa junta de venezolanos y extranjeros debe entregar el Poder Político en unas elecciones libres al término de dicho pacto, para que Venezuela vuelva a enrumbarse en el camino de la democracia, hoy inexistente.

Solos, no podremos. Hoy más que nunca Venezuela necesita ayuda internacional que el régimen niega recibir. Como dijo el secretario Almagro, ¿permitirán que esta crisis se agudice y afecte a todos los países de la región? Amanecerá y veremos.