Hoy --/--/----

Síguenos en nuestras redes sociales

El mercado del dólar, mesas, liberaciones y seudo-liberaciones | Por Daniel Lahoud

"Así como el bizantino tema de ¿Quién fija el precio? En Venezuela hay un monopolio y un monopsonio de divisas, a favor del BCV, es absurdo preguntar quién fija el precio" Daniel Lahoud 14/05/2019 5:30 AM

Daniel Lahoud

Economista con especialidad en economía empresarial, Magíster en Historia de Venezuela, en Economía Empresarial y Doctor en Historia. Profesor en la UCAB, UCV y UCAT.

Recientemente el BCV emitió su resolución 190501 según la cual se levantó una polémica en relación a si era, o no, una liberación cambiaria. Tenemos que afirmar que no lo es. De hecho, mantener el tipo de cambio controlado es casi lo mismo que no mantenerlo, lo único es que cuando hay control, existe restricción de la oferta, por lo que el tipo de cambio tiende siempre al alza. Si tienen curiosidad, el sistema de mesas siempre ha funcionado y de hecho en la época del tercer control de cambio desde 1983 a 1989, no había mercado negro, sino que el llamado “mercado paralelo” funcionaba con ese mismo sistema de mesas de cambio. Por tanto, hablar de mesas de cambio, no necesariamente es hablar de liberación cambiaria.

El otro mito que surge cuando hablan de cosas así, es qué ocurriría con el precio del dólar. La gran mayoría afirma que el tipo de cambio debería subir, porque según ellos no hay dólares para transar y por tanto el precio tiene sólo un camino, que es hacia arriba e incluso llegué a escuchar a alguien por ahí hacer la predicción de que el tipo de cambio llegaría a Bs. 30.000. Eso no es más que desconocimiento de mercado. Si se convirtiera toda la liquidez de cierre de abril a ese tipo de cambio, se requerirían 170 millones de dólares, que es una fracción de las reservas que tiene el BCV, por lo que creo que ese precio es imposible. También hay que aclarar algo, ese cálculo que hice es poco real, porque de manera regular en condiciones de libertad cambiaria, el tipo de cambio se debería ubicar por debajo de esa relación de liquidez dividida por reservas, y ese tipo de cambio que todos llaman implícito se ubica en Bs 610 por dólar lo que es el 10% del precio del mercado negro o del Dicom.

Veamos, cuando alguien compra dólares en un sistema de tipo de cambio de “flotación sucia” que es cuando el banco central interviene, en primer lugar que la contrapartida de la compra de la divisa es la destrucción del equivalente en bolívares, por lo que luego de la compra, no hay bolívares para seguir alimentando el alza del precio y la presión se extingue, esa es la razón del porqué el tipo de cambio fluctúa y no sigue una sola tendencia, alcista o bajista. Para llegar a un exabrupto como 30.000 Bs/$ el banco central tendría que emitir de manera constante y creciente bolívares sin respaldo, algo más de 50 veces la liquidez actual, cosa que dudamos que ocurra en un momento de liberación cambiaria, cuando el banco central de manera histórica lo que hace es subir las tasas y aunque todos creen que vender divisas para evitar los saltos en el cambio, en realidad las compra para evitar que se caiga más de lo que lo haría de manera libre.

Venezuela ha tenido cinco controles de cambio con este que estamos viviendo desde 2003, y las cuatro veces que se ha liberado el cambio, ha ocurrido en un ambiente de escasez de reservas y no por ello el tipo de cambio sube, y tampoco ha ocurrido un colapso. Lo tipico es que el colapso cambiario ocurra primero, por desconocimiento del mismo banco central y por ello, en Venezuela se monta luego del colapso, un control de cambios. Eso ha ocurrido las primeras cuatro veces. Resulta necesario también decir que el último control se montó sin necesidad, porque no estaba ocurriendo ninguna “fuga de divisas” y eso se verifica con sólo ver los datos que el BCV publica en su página. Lo otro es que mientras existe el control de cambio, hay una tendencia a perder divisas, a pesar del control, porque el control mismo hace mucho más atractivo tener dólares y por eso el precio sube y las reservas van disminuyendo, haciendo cada vez menos viable el control de cambios.

Al liberarlo, se reducen también las expectativas, y eso es lo que hace que la demanda ceda y el precio muestre una tendencia a bajar. Sin embargo, la duda siempre asalta a quienes piensan en la posibilidad de liberar el cambio. Es ciertamente un tema redundante cada vez que hay control y se habla de quitarlo. Así como el bizantino tema de ¿Quién fija el precio? En Venezuela hay un monopolio y un monopsonio de divisas a favor del BCV, es absurdo preguntar quién fija el precio.

Hay algo que nos puede ayudar a entender esto, en los mercados de otros países existen los mercados de futuros y todos nuestros vecinos tienen su mercado instalado. En esos mercados se transan contratos de divisas. Por lo que suelen ser excelentes para hacer coberturas de riesgo y para apostar sobre el precio del cambio a plazos. Esos mercados funcionan sin divisas y todavía no han colapsado, incluso el precio sube y baja, por lo que pueden transarse contratos de futuros en divisas sin que eso suponga la necesidad de reservas internacionales destinadas a ese fin. Por ello son un excelente mecanismo para reducir incertidumbre y para que el sistema mismo no colapse. Normalmente en esos mercados de futuros los contratos que se negocian son por volúmenes muy superiores a lo que se negocia en los diferentes mercados de contado, en los que si se requieren divisas para funcionar. Por lo que esa creencia de que se necesita de una gran cantidad de reservas para que el mercado de divisas funcione, es un mito más.

No estamos afirmando que es innecesaria la disponibilidad de divisas para que el mercado funcione, sino que el mercado sencillamente funciona con la dotación de reservas de la que se disponga. De hecho, cuando Ecuador dolarizó su economía, no requirió que nadie le prestara divisas para dolarizarse, se dolarizó con los dólares que había en el banco central y con los dólares que ya circulaban en la economía, porque antes de dolarizarse formalmente, estaba dolarizada de manera informal. El sistema ecuatoriano ha venido funcionando por 18 años sin que colapse. Porque así como afirmamos, las divisas que existen son las que permiten que funcione sin ningún problema y en un ambiente así el tipo debería tener una tendencia a bajar.

Es necesario que afirme que me gustan más los sistemas duales, es decir, permitir que el tipo de cambio esté libre y que se pueda pagar en dólares o en bolívares en cualquier negocio, quiosco o lugar, porque eso permitiría a la par de una dolarización una revalorización del bolívar, que es necesaria para que los salarios mejoren medidos en bolívares.

Entonces y para concluir, Venezuela podría soportar una liberación cambiaria, pero eso requiere que el gobierno se enserie y reduzca el gasto público. Que su banco central deje de hacer política monetaria por hacerla y permita una privatización creciente de la economía, liberar aranceles, en fín, todo un esquema de liberación económica, no un paquete con el FMI. El mercado cambiario libre no requiere préstamos con el FMI y políticas de elevación de impuestos. Hace falta racionalidad, algo que no veo en ninguna de las partes en contienda, al menos hasta ahora.