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EL FMI, el Socialismo y el Capitalismo parte II (Los planes de ajuste) | Por Daniel Lahoud

19/07/2018 10:13 AM

Daniel Lahoud

Economista con especialidad en economía empresarial, Magíster en Historia de Venezuela, en Economía Empresarial y Doctor en Historia. Profesor en la UCAB, UCV y UCAT.

Como lo comentamos, el FMI presta dinero sólo para resolver problemas de balanza de pagos, por lo que sólo lo hace para las reservas del país. Sin embargo, eso tiene un condicionante fundamental, el FMI no entrega el monto del préstamo de inmediato, lo va liberando por tramos, en la medida en la que se cumplen determinadas metas. Dijimos en el artículo anterior que esa es la razón por la que los políticos no son muy amigos de aceptar las condiciones del FMI y esa es también, la razón por la que cuando los países van al FMI es porque no tienen otra alternativa.

Así ocurrió en 1989 cuando Miguel Rodríguez firmó los acuerdos con el FMI y se inició el famoso plan de ajustes de la economía venezolana. Ese plan tuvo en sus inicios una fuerte oposición, fundada en que el gobierno no debería aceptar las condiciones del FMI. Eso fue refutado por el ministro de CAP afirmando que nosotros habíamos propuesto el plan de ajustes. Bueno, ustedes comprenden que “nosotros” significa “ellos”. ¿Qué incluía ese paquete? La elevación de los precios por los servicios, combustibles y lubricantes a niveles que permitieran reducir el subsidio. Además, se suponía que se iba a solicitar la aprobación de un nuevo esquema de impuestos que permitiera cerrar la brecha fiscal, la venta de empresas pertenecientes al sector público también con el objetivo de reducir el déficit fiscal. La reducción de los aranceles y la liberación de precios de todos los productos, la aplicación de política monetaria para hacer lo que los economistas llaman ajustes (fine-tuning) de las variables macroeconómicas fundamentales. Ahora vamos a evaluar esas cosas, cómo se hicieron y qué resultado ocasionaron.

Los precios de los combustibles y de los lubricantes, así como los de los servicios públicos se elevaron, eso era relativamente fácil, porque el ejecutivo los decreta y ya. Pero hasta hoy se dice que el “Caracazo” es decir, lo ocurrido entre el 27 y el 28 de febrero de 1989 tiene su orígen en el aumento de los precios de la gasolina. Eso no es del todo cierto, la gasolina se ha subido en varias ocasiones y no causa nada de eso. Aquí voy a discrepar con mucha gente, no creo que los eventos de febrero de 1989 hayan sido planificados por nadie, creo que fue espontáneo, como también lo fueron los saqueos a la muerte del general Gómez. Eso ocurre en las sociedades reprimidas y Venezuela lo es, un país en el que todos aseguran que son felices y se suicidan, es un país reprimido, pero no voy a entrar en polémicas sociológicas. Creo que eso era otra de las tantas mentiras del chico de Sabaneta, otro ejemplo: él dijo que pagó la deuda con el FMI y en su gobierno no hubo ninguna deuda con este organismo (hasta hoy hay gente que le sigue creyendo).

Otro elemento fue la reforma fiscal. Desde siempre en Venezuela se pretende que aquí en Venezuela la presión tributaria es baja, pero eso es un mito. De hecho, la que se calcula y publica por ahí está mal, porque divide todos los impuestos entre todo el PIB y ciertamente debe dividirse entre los ingresos correspondientes, de aquellos que pagan los impuestos, en ese caso sería exageradamente alta y debería ser disminuida de inmediato (la de las actividades petroleras es peor aún). Bueno, esto no se logró, en el gobierno de CAP cambiaron la ley de ISLR pero no pudieron colocar el IVA y eso lo hicieron definitivamente en el gobierno de Caldera. ¿La razón?, porque el mismo Miguel Rodríguez hizo muy mal lobby con el Congreso y los diputados y senadores se negaron a aprobarle la reforma.

Las privatizaciones son un verdadero mito. En el Gobierno de Pérez se privatizó el BOD, Aeropostal, Viasa, y una parte de CANTV, es decir nada. Lo peor es que a excepción de CANTV no hubo oferta pública, por lo cual las privatizaciones no apoyaron la democratización del capital. Y su efecto es nulo, los Argentinos y nosotros compartimos el ser países en los que los gobiernos tienen muchas empresas (eso es rarísimo en el mundo) usted puede privatizar y eso no mueve un punto el déficit fiscal, porque eso no altera las cuentas fiscales (las pérdidas de las empresas del gobierno no se computan en el presupuesto) por eso no importa si usted privatiza o no, para el resultado fiscal, claro que estas privatizaciones contribuyen a mejorar la situación del gobierno, pero por sobre todo la de los consumidores de esas empresas, pero eso no se contabiliza en las cuentas de flujo del gobierno. ¿Le parece extraño? bueno por eso la economía está emparentada con las ciencias ocultas. Ojo eso no quiere decir que no hay que privatizar, hay que hacerlo, porque no es normal que un gobierno sea empresario.

Lo único que funcionó del paquete es la reducción de los aranceles, pues disminuyó sensiblemente los precios de los artículos de consumo y mejoró los precios de los bienes intermedios de origen importado. Ese sí, fue uno de los beneficios del paquete, pero jamás lo entendimos, hasta el punto que cuando sacaron a CAP en mayo de 1993 y el presidente interino nombró a Hyram Gaviria ministro de Agricultura y Cría, él elevó los aranceles y reinstaló los controles fitosanitarios. Eso llevó inmediatamente los precios hacía arriba y se acabaron las bondades del ajuste. Ojo con este párrafo en Venezuela mucha gente habla de la sobrevaluación del bolívar, y de hecho lo está en términos matemáticos, pero buena parte de esa sobrevaluación obedece a que nuestros aranceles son demasiado elevados y además la corrupción de las aduanas que encarecen todo lo que proviene del exterior.

Se liberaron los precios y eso es bueno, porque no tiene ningún sentido que el gobierno fije los precios de nada. Aquí también hay un problema a los venezolanos les encanta que el gobierno fije los precios y realmente el gobierno no sabe hacerlo. Al final, quienes los fijan son los mismos empresarios, porque el gobierno no tiene cómo y le pregunta a los empresarios, por lo que termina fijándose el precio que ellos quieren, si no, ocurre lo que hoy, o lo que ocurría cuando Lusinchi que los que producen deciden no hacerlo y comienza la escasez. Si los liberan, los empresarios tendrán más cuidado de pedir lo que no les van a dar. Si además, los aranceles son bajos, tienen una competencia que no pueden controlar, que son los productos importados. Eso es lo bueno de un sistema sin regulaciones.

Ahora una de las cosas malas del paquete. En Venezuela no está desarrollado un mercado de capitales fluido y eso impide que se realice una política monetaria como debería ser. Eso significa que la política monetaria en otros países se hace vendiendo y comprando bonos emitidos por el gobierno en el mercado secundario. Eso significa que el banco central no compra y vende los títulos al gobierno, sino que el banco central se los vende y se los compra al público (actuando como intermediario). Eso no reduce los problemas de la política monetaria, porque realmente siempre es inflacionaria, cuando el banco central compra los bonos inyecta dinero que no existía en la economía y eso es inflacionario, y cuando el banco central los vende retira dinero de la circulación, eso puede controlar los precios. Pero eso no es lo que se hacía en Venezuela.

En Venezuela, debido a que no había un mercado de capitales desarrollado (y no lo hay aún) el banco central emitía los bonos con los que se hacía la política monetaria. Como la política monetaria era restrictiva el banco central retiraba dinero con los bonos (cero cupón) y cuando se vencían añadía aún más dinero (los intereses de esos bonos), pero en el interín como los bonos se podían usar para pagar deudas, quien los tiene, puede venderlos y conseguir dinero, por tanto, todo el efecto de la política monetaria se desaparece, porque nunca salieron de la circulación. Esa es la razón fundamental por la que la inflación durante el gobierno de Pérez, no cedió, al contrario, jamás bajó de 30% anual, fíjense en la siguiente tablita (con datos del BCV):

 

 

Pueden ver además el incremento que se realizaba en el tipo de cambio, que al final también contribuía a que la inflación no cediera. Es decir, buscando hacer competitivas las exportaciones venezolanas provocaban el empobrecimiento de todos los venezolanos. Creo, sinceramente, que hay maneras más eficientes de lograr lo mismo, sin ocasionar tanto daño. No soy partidario del tipo de cambio fijo, pero sí de la moneda dura y del aprovechamiento de las ventajas en la producción venezolana. Esa es la única manera de crecer y producir riqueza.

Una de las cosas malas de aquellos tiempos es que a Miguel Rodríguez se le presentó el plan de elevación de la producción petrolera y lo rechazó. Porque él consideraba que se iba a hacer crecer las exportaciones no petroleras, y de hecho en su gobierno se provocó eso con las devaluaciones. Pero insistimos una política económica no se puede hacer dañando a toda la población para elevar las exportaciones de un grupo de empresas.

Ahora lo peor del paquete de Pérez, el plan de ajustes de este acuerdo duró efectivamente hasta 1991, porque los precios del petróleo comenzaron a subir producto de la invasión a Irak por parte de EUA y volvimos a esa vida espléndida que llaman “rentismo petolero”. Sin embargo, no nos dijeron nada, intentaron, eso sí, concluir la reforma fiscal, pero después de una supuesta austeridad, siguieron con la misma parranda de gastos que cualquier otro gobierno, por lo que no se por qué sufren por un período como este. Es decir, hay gente por ahí que dice que esto fue “neoliberalismo” (ojo esa expresión es un error semántico. y en los sesenta se usaba ese mismo adjetivo para llamar a los keynesianos). Señores, el paquete de verdad duró entre 1989 y 1991, y gracias al silencio de lo que debió ventilarse abiertamente, hasta hoy creemos que todo el gobierno de Pérez fue de ajuste, y hasta hoy también se usa como excusa para justificar los golpes del 1992, la botada de Pérez, la transición de Velázquez, el gobierno de Caldera, el gobierno de Chávez y el de Maduro y ahora, la hiperinflación del siglo XXI. Bueno, la verdad es que no. No y no. Lo siento.