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Caos y catástrofe, el plan chavista | Por Aura Palermo

Fidel le impone la Orden José Martí a Hugo Chávez. 31/10/2018 7:16 PM

Aura Palermo

Aura Marina Palermo, es analista de entorno y de evaluación de riesgo, especializada en el contexto político, social y económico de Latinoamérica. En twitter es: @APIntegra

 

"The XXI century will be a сentury either of total all-embracing crisis or of moral and spiritual healing that will reinvigorate humankind. It is my conviction that all of us all reasonable political leaders, all spiritual and ideological movements, all faiths must help in this transition to a triumph of humanism and justice, in making the XXI century a century of a new human renaissance."

Mijaíl Gorbachov

 

Como siempre daremos un vuelo de pájaro al pasado reciente y viajaremos rápidamente a la antigua República Democrática de Alemania (RDA), en sus textos de historia, incluso en los inmediatamente previos a la caída del muro, aún se enseñaba que "La victoria de la revolución en Cuba, en el hemisferio occidental de la tierra, demuestra convincentemente que el socialismo en el continente americano es imparable a largo plazo". En un libro de geografía se puede leer que: "Cuba es el primer estado socialista en suelo estadounidense, la esfera de influencia estadounidense se ha reducido, y Cuba ya está brindando asistencia activa y solidaridad en la lucha de liberación nacional de otros países".

No es casual que Venezuela fuese el país mas visitado por Castro en toda su vida (11 visitas desde 1948) tampoco es casual, que a lo largo de su vida resaltara la “hermandad” entre Cuba y Venezuela, y menos casual es que Cuba fuese el país más visitado por Chávez en por lo menos treinta ocasiones. Chávez y Fidel se comunicaban recurrentemente vía telefónica, escrita y permanecían juntos muchas horas en eventos de países objetivo del Plan Nacional Simón Bolívar / Patria Grande (Argentina, Brasil, Ecuador, México). La relación entre ambos incluso va mas allá: Chávez en el marco de la IV Cumbre de Petrocaribe en Cuba, el 21 de diciembre de 2007, llego a decir estas siniestras palabras: “Fidel, nuestro hermano. Para mí, mucho más que hermano, lo he dicho. Repito, parafraseando a Neruda cuando le cantó a Bolívar: Padre nuestro que estás en la tierra, en el agua, en el aire y a todo lo largo de esta inmensa latitud silenciosa…”. 

En febrero de 1989, Castro en su tercera visita oficial a la tierra de Bolívar con la excusa de asistir a la investidura de la segunda presidencia de Carlos Andrés Pérez, y realizar alianzas con ciertas elites parásitas del estado rentista (se realizaron encuentros con grupos de dirigentes políticos, religiosos, sociales, empresarios y periodistas locales) mientras que el statu quo “cultural" le rendía pleitesía con su famoso “Manifiesto de Bienvenida”.
 
Apenas 25 días más tarde se da en Venezuela el "sacudón", intelectualmente renombrado como “caracazo” para cumplir mejor los objetivos de propaganda, hecho que no fue para nada una manifestación espontánea de las masas, sino una acción muy bien calculada por Castro y sus camarillas nacionales e internacionales. 

Es así como en 1989 el eje del mal en versión tropical, dio inicio al primer “ciclo revolucionario” de lo que luego dieron a conocer como el Proyecto Nacional Simón Bolívar (PNSB), el cual cumplió su objetivo de destrucción de la democracia por la vía electoral. La llegada al poder del “cristo libertador de los pobres de latinoamérica” el golpista Hugo Chávez Frías, contó con enorme patrocinio y promoción de gran parte de las elites y toda la fauna del statu quo, sobre todo la académico-cultural, que a pesar de que el tipejo en ningún momento escondió su proyecto autoritario de destrucción, su codicia por la renta los cegó y ensordeció.

Para darle mejor lectura a estos hechos, es importante recordar e interconectar lo que sucedía en la Unión Soviética y en el gobierno de Mijaíl Gorbachov, con la imposibilidad de mantener a los regímenes de las “democracias populares” de la cortina de hierro, lo cual trajo como consecuencia las “revoluciones de 1989”, también conocidas como “el otoño del mundo”. 

Porque mientras ellos disfrutaban de la alegría que implicaba el inicio de la libertad con la caída del muro de Berlín y el “fin del comunismo”, el mundo no sospechaba que la amenaza seguía latente solo que en otro continente porque el comunismo había transmutado a la tesis tercermundista de Lenin, la cual tenía décadas construyéndose  por la vía del comunismo tropical, bajo la figura de “movimientos de liberación” armada en latinoamérica, que luego mutaron a la “pacificación” para llegar al estado más peligroso para una sociedad, la de partidos e iglesia que hacen vida en los sistemas democráticos. Como siempre, acudieron a su demagogia mesiánica cristiana y al culto al pobrismo, un discurso que busca llevar a los pueblos literalmente al matadero mediante el voto y la sumisión de voluntades para así construir el socialismo y su nefasta “democracia popular”, mientras destruyen la verdadera democracia y la libertad.

 

 

En julio de 1990 por iniciativa de Fidel Castro y Luis Ignacio Lula Da Silva del Partido de los Trabajadores de Brasil (PT) se llevó a cabo una primera reunión de 48 partidos y organizaciones de izquierda de la región, bajo el nombre de “Encuentro de Partidos y Organizaciones Politicas de Izquierda de América Latina y el Caribe”, evento ocurrido en la ciudad de Sao Paulo con el objetivo de “discutir la nueva coyuntura internacional despues de la caída del muro de Berlín y las consecuencias de la implantación de políticas neoliberales en la mayoría de los gobiernos de la región”.

En 1991 se lleva a cabo el segundo encuentro de comunistas latinoamericanos, en la Ciudad de México en donde quedó consagrado el nombre de “Foro de Sao Paulo”.

Y es así como llegamos a aquella trágica madrugada de 1992 para los venezolanos, cuando se inició la campaña electoral no convencional del Teniente Coronel Hugo Chávez Frías, producto de la infiltración castrista en las Fuerzas Armadas Venezolanas décadas atrás. Chávez despertó al país con una sangrienta intentona de golpe de estado y aquellas premeditadas palabras “Por ahora…” que jamás olvidaremos, porque fueron el preludio de la sumisión de voluntades de este apocalipsis totalitario.

 

 

No es casual que entre los días 18 y 20 de abril de 1992, dos meses después de la intentona de Chávez, en la Habana Fidel Castro y el esbirro nicaragüense Tomas Borge mantuvieran conversaciones que dieron origen a la publicación del libro “Un Grano de Maíz” que en su introducción señala: “Ya no regresaremos a la montaña, pero si confiamos en que, con nuestra fe, las montañas regresarán a nosotros”.

 

 

El 26 de marzo de 1994, despues de estar dos años preso cumpliendo su respectivo “martirio” para “salvar a su pueblo” de la pobreza, el presidente Rafael Caldera, padre de la “pacificación” guerrillera en Venezuela, le otorga un sobreseimiento al “cristo cautivo”, quien a su salida de la cárcel de Yare le anunció a unas masas ya seducidas por todo el aparato mediático-cultural, las siguientes palabras: “Me voy a las catacumbas a acompañar al pueblo […] en la búsqueda de las transformaciones necesarias, a la carga, a tomar el poder político en Venezuela…”

Apenas transcurridos 9 meses, el 14 de diciembre de 1994 viaja a la Habana y es recibido en el aeropuerto por el propio Fidel, quien lo recibió con un caluroso y afectuoso abrazo, es allí cuando Chávez le expresa al tirano tropical: “Yo no merezco este honor, aspiro a merecerlo algún día en los meses y en los años por venir”, y le promete: “espero algún día poder recibirlo a usted en Venezuela…”

 

 

Ya para 1999 la promesa de Chávez en su primera visita a Cuba se había cumplido e iniciaría así el “Segundo Ciclo Revolucionario”, el cual denominan “El pueblo en el poder”, dando así comienzo a la materialización del eje La Habana-Caracas o como impecablemente lo define el historiador venezolano Agustín Blanco Muñoz: “Venecuba”, es decir, el injerto de la “revolución chavista, antimperialista, marxista-leninista y cristiana” en el petroestado rentista, mientras van refundiendo la república para así ir moldeando y edificando en Venezuela el proyecto socialista tercermundista del PNSB 1999-2020.

 

La Revolución avanza en medio del caos

“Tenemos que acrecentarnos en conciencia revolucionaria y en ejercicio realmente socialista, si queremos que una institución como la Asamblea cumpla, a cabalidad, con el desmontaje del viejo Estado burgués y contribuya a abrirle las puertas al Estado socialista. Se trata de legislar respondiendo a la praxis socialista y obedeciendo al pueblo. Quien no lo entienda, debe elegir otro camino”.

Hugo Chávez Programa Aló Presidente Teórico 5. En La doctrina

militar bolivariana y el poder nacional. Fuerte Tiuna, 23/7/2009

 

Hugo Chávez expuso “proféticamente” su visión de la teoría de las catástrofes durante su discurso de toma de posesión, el 2 de febrero de 1999:

“…Venezuela pareciera que fue escogida por algún investigador especial para estudiar y aplicar un caso que es estudiado en la teoría política y social con aquel nombre de la teoría de las catástrofes. Aquí en Venezuela se ha cumplido cabalmente la teoría de las catástrofes. Esta teoría la conocemos, voy solamente a refrescarla un poco, de aquellos días de los estudios de ciencia política y de ciencia militar que en el fondo es lo mismo, decía Clausewitz, uno de los grandes estudiosos de la ciencia miliar: La teoría de las catástrofes ocurre de manera progresiva. Cuando sucede alguna pequeña perturbación en un entorno, en un sistema determinado y no hay capacidad para regular esa pequeña perturbación […] pero cuando no hay capacidad o no hay voluntad para regular una pequeña perturbación, más adelante viene otra pequeña perturbación que tampoco fue regulada, y se van acumulando pequeñas perturbaciones, una sobre la otra y una sobre la otra, y el sistema y el contorno va perdiendo la capacidad para regularlas, hasta que llega la catástrofe, la catástrofe es así la sumatoria de un conjunto de crisis o de perturbaciones…”

Unos años más tarde, para ser más exactos en 2004, después de la crisis intencional detonada entre otras cosas con el paro petrolero, manifestó lo siguiente:

“Una revolución avanza en medio del caos, esa afirmación es uno de mis puntos de apoyo frente a los sentimientos y frustraciones que de cuando en cuando uno tiene. Claro, dentro del caos debe haber un orden, el caos tiene su propio orden, como la corriente de un río, el choca, se devuelve, pero todo va en un orden. Así son las revoluciones”.

Como estudiosa del sistema caótico de los gobiernos del mal no solo afirmo, que no se trata de ineptitud, improvisación o demagogia, sino que tal como he venido demostrando (y aún falta mucho por publicar), el régimen chavista obedece a un plan minuciosamente diseñado y ejecutado a largo plazo como solo las mentes brillantes pero siniestras de los comunistas chinos y soviéticos saben hacer.

El próximo 10 de enero 2019 culmina el período de aplicación del segundo plan socialista de la nación “Ley plan de la patria 2013-2019”, e iniciará el tercer plan socialista de la nación 2018-2025 con proyecciones al 2031 (aunque ya señalaron que en realidad la planificación es a 20 años, es decir hasta el 2041), este plan está próximo a presentarse ante la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) para darle rango de ley constitucional.

Es importante resaltar que el Proyecto Nacional Simón Bolívar (PNSB) fue planificado para un período de 20 años y estará por llegar al fin de su primera etapa, el próximo 5 de Julio de 2021, en donde Venezuela ya será constitucionalmente un “Estado Comunal”, una criminal “Democracia Popular”.

A pesar de ello a la fecha que redacto este artículo aun ningún micropolítico de los que hacen vida en la “falsa oposición”, después de 20 años de secuestro del poder por parte de la agenda del mal, le ha explicado con detalle a la ciudadanía en qué consiste la avanzada comunista, y mucho menos ha advertido el peligro que representa no solo para Venezuela, sino para toda la “Patria Grande”, es decir, desde Argentina hasta México, y en el viejo continente en España.

Lo que si encontramos es un sin fin de “decretos metafísicos” y anuncios “mesiánicos” de milagros que “salvaran” a Venezuela del juicio final del apocalipsis totalitario, liberándola así con “fuerza y fe”, o mediante la acción de arcángeles vestidos de marines.

Tan criminal como los chavistas son los traficantes de esperanza que le hacen el juego al mal, y distraen a la sociedad mientras el enemigo avanza para atacar y asesinar los residuos de “libertad” que aún quedan en el territorio, que alguna vez se llamó Venezuela.