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Bolsa, lo público y lo privado juntos: La democracia y el capitalismo | Por Daniel Lahoud

26/06/2018 2:57 AM

Daniel Lahoud

Economista con especialidad en economía empresarial, Magíster en Historia de Venezuela, en Economía Empresarial y Doctor en Historia. Profesor en la UCAB, UCV y UCAT.

Para Lachmann “la bolsa es la institución más representativa del capitalismo” y voy a añadir a ese concepto que además de ser la más capitalista, es la más democrática de todas las instituciones. Venezuela tiene bolsa desde 1947, curioso, pero es la revolución de octubre de 1945 la que también trajo la democracia a Venezuela y es ahí donde esta institución nace. Algunos le asignan a un decreto del rey la existencia de la bolsa, pero las empresas que junto a la Cámara de Comercio promovieron la creación de la bolsa lo hicieron en 1947. No hay un fundador, es una acción deliberada y difusa en la que no hay un personaje líder, más democrático e institucional no se puede. Definitivamente apasionante.

De hecho debemos afirmar una cosa, lo que se negocia en una bolsa es público, es decir cualquier persona puede comprar y vender, lo único que requiere es disponer de los fondos y canalizarlos por la vía de un intermediario (corredor) para convertirse en accionista de una empresa. Eso hace que participe al mismo tiempo del capitalismo, la democracia. Capitalismo debido a que el accionista es dueño de una representación del capital y de la democracia más pura, porque puede ir a la asamblea de los accionistas de esa empresa y tiene el derecho a voz, para opinar sobre lo que considera mejor para todos los demás accionistas (compañeros de aventura) y a votar para manifestar su acuerdo o desacuerdo con las propuestas de dicha asamblea. Eso es democracia pura y simple. Donde los interesados votan y los que no tienen intereses no tienen por qué torcer el rumbo de una empresa o mantener a quien destruye los intereses de todos los que participamos de la empresa.

Siguiendo con Lachmann y a eso lo llamo la “ley de Lachmann”, ojo él no lo expuso como ley pero afirmó “si un país es capitalista debe tener una bolsa grande y en la medida que se haga más socialista ese país tendrá una bolsa más pequeña, hasta que en el extremo de una sociedad comunista la bolsa no existe.” Es obvio, la bolsa en Venezuela siempre fue pequeña y Venezuela nunca a dejado de coquetearse con el socialismo . Todo lo contrario ha pasado en países como México, o Chile, en los cuales la bolsa se ha hecho más significativa, sus países se han hecho más capitalistas y también más democráticos. Venezuela tiene el problema de que al igual que su bolsa, no entiende ni el capitalismo ni la democracia. Hoy deciden las personas no por los verdaderos intereses (que son la vida, la propiedad y la seguridad personal) y quienes ejercen el voto son personas que tienen intereses de pura subsistencia, en el más corto plazo.

La bolsa siempre ha sido pequeña y especialmente ahora, está muy disminuida demostrando que siempre hemos sido un país socialista, en la que unos vivos le han hecho creer al resto que están defendiendo los intereses del colectivo y han abogado y hoy más que nunca, abogan por sus propios intereses. Pero la bolsa está viva, lo que da la esperanza de que en algún momento esta situación pueda cambiar, y siempre manteniendo el foco en la ley de Lachmann, esperamos que trastoque la realidad haciendo que el capitalismo se masifique y democratice para permitir un desarrollo notable de la propiedad y del capital que sería cónsono con un crecimiento importante de la bolsa.

Venezuela requiere eso, una abundancia de capital, un refrescamiento de la democracia y sobre todo entender que lo público, lo verdaderamente público es privado. Porque el socialismo que desde hace más de cien años ha insistido en destruir la fuente de riqueza venezolana, que es la asociación privada de sus individuos. Ha confundido todos los conceptos, público no significa gubernamental, público es donde lo privado toca la comunidad de individuos sin dejar de ser privado. Democracia no es derecho a la mediocridad, es un derecho donde los que tenemos intereses debemos ser quienes dirigimos y opinamos.