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¿Y ahora qué? | Por Agustín Blanco Muñoz

Y cintra todo pronóstico, Nicolás Maduro sigue en el poder en Venezuela. (Foto Cristian Hernández) 28/05/2018 1:35 PM

Agustín Blanco Muñoz

Historiador venezolano. Dedicado durante décadas al estudio de la historia violenta de Venezuela, ejerce la docencia en la UCV, coordina el Centro de Estudios de Historia Actual y la Cátedra Pío Tamayo de la UCV

Indispensable a esta hora el aporte de ideas

Para la Cátedra ‘Pío Tamayo’ y el Centro de Estudios de HistoriActual es indispensable en esta hora el aporte de ideas que contribuyan al necesario debate que permita visualizar el camino que le corresponde transitar y la acción que está llamada a ejercer esta comunidad en el tiempo inmediato y mediato.

Importante el análisis que contenga consideraciones y conclusiones sobre lo actuado hasta el presente, tanto en el escenario político gubernamental como en el opositor. Porque consideramos que de esta manera será posible arribar a contenidos propositivos que puedan ser tomados en cuenta para la formulación de las políticas que reclaman los nuevos tiempos.

Hay que arribar a caminos de precisión y síntesis

No se trata entonces de agotarse y perderse en las menudencias que se han hecho dueñas del medio político de este ex país, sino de inclinar la mirada a lo alto para procurar el arribo a caminos de precisión y síntesis en el cual cada quien tenga claridad sobre el papel que está llamado a cumplir.

Pero es obvio que a esto sólo puede llegarse si logramos sobrepasar los límites trazados por las visiones preexistentes que están ancladas en antiguas tesis y proposiciones que en ningún momento han adquirido plena realización y que, sin embargo, se siguen vendiendo como requisitos para lograr la más alta política.

En este sentido cansan, por ejemplo, los vacíos llamados a conformar la unidad que en ningún momento ha existido más allá de los pactos o acuerdos que ponen a salvo intereses y prebendas y que se llegan a publicitar para efectos propagandístico-politiqueros como “la unidad del pueblo”.

Hay que sobrepasar los vacíos y las mentiras

El Pacto de Punto Fijo de AD-Copei y URD en 1958 se llevó a la consideración e imagen de que era el pueblo quien había adelantado una unidad para una acción histórica novedosa. Y hasta se le situó ante al grito de un credo: “El pueblo, unido, jamás será vencido”. A lo largo de la llamada cuarta república ese colectivo-pueblo atraviesa por terribles situaciones.

La violencia política se hizo una constante y condujo a las más dolorosas penurias. El crimen político en todas sus manifestaciones dejó las peores huellas. ¿Y alguien puede considerar que este fue el producto de una unidad o de una trampa-fraude levantada con la intención de hacerle creer a las mayorías que se había llegado a una realidad política en la cual se tomaba en cuenta su participación y decisión?

El gobierno del pueblo de la revolución

Y esto se adelantó bajo el criterio de que ahora sí regiría la democracia, es decir, “el gobierno del pueblo y para el pueblo”· Esta es la manera como se enrumba el discurso del engaño, la manipulación y control social ejercido por los altos poderes económicos y sociales. Y cuando surge la acción opositora, y ante la evidencia de que existen unas mayorías al servicio del capital, aparece el lineamiento según el cual “sólo el pueblo salva al pueblo”. No es la burguesía-capital quien salva al colectivo-pueblo.

Después de 19 años hay que hacerlo todo de nuevo para que la revolución salve la revolución

Y este es un antiguo hilo que no se ha roto a lo largo del período llamado republicano. La riqueza-capital lo ha regido y controlado todo hasta el presente. Y esto es algo que se pone en alta evidencia cuando el golpeado y derrotado Nicolás Maduro, agobiado por una realidad que no ha podido o sabido manejar hace explosión para señalar que “la revolución necesita un nuevo comienzo”. Esto quiere decir que “hay que hacerlo todo de nuevo”, que los 19 años pasados no cuentan y que la revolución debe salvar la revolución negando un tiempo-acción importante de la misma.

Hay que tachar ahora u olvidar lo actuado que se supone es algo lleno de fracasos. Una historia que hay que “hacerla de nuevo”. Poner a un lado lo que se hizo mal y considerar con vida sólo lo elaborado en el tiempo madurista que se inicia. Ya no se tendrá en cuenta las tres “R” o los 15 motores productivos. Ahora contarán las seis líneas “para hacerlo todo de nuevo” en la búsqueda del socialismo que no ha aparecido por ninguna parte.

Pero frente al fracasado proceso no ha surgido una verdadera oposición

Pero frente a este fracasado proceso, que se siente comprometido y obligado a reconocer su derrota, frente a un régimen que debió apelar al hambre como arma política de intimidación y control social para hacerse un firme apoyo electoral, frente a este decadente y enredado gobierno no ha surgido una verdadera oposición. Por los resultados obtenidos en su accionar parece más bien una legión de colaboradores, mercaderes y cómplices que una oposición.

En los últimos dos años nos encontramos con la acción opositora para sacar a Maduro en seis meses, para destituirlo por ser presuntamente colombiano, para destituirlo por abandono del cargo, para sacarlo por la protesta de calle que la represión convierte en violenta o para derrotarlo en jornadas electorales o abstencionistas.

A la larga la dictadura se ha fortalecido después de estar profundamente averiada

Pero a la larga nos encontramos con que la dictadura militar-policial-narco-delincuencial civil se ha fortalecido después de estar profundamente averiada ante el empuje de la campaña por el revocatorio presidencial que tenía firmemente comprometida la estabilidad de Maduro. Todavía para marzo del 17 se lleva las oposiciones a la violencia, para no solo desgastarla y desviarla del objetivo trazado sino para liquidar sus perspectivas de poder.

El triste y lamentable espectáculo del 20M

Y por este camino llegamos al triste y lamentable espectáculo del 20M. La gran mayoría de las oposiciones se abstiene, una minoría vota y el averiado madurismo hace valer todo su mundo de trampa-fraude para atribuirse un triunfo que deja huellas hasta de tono jocoso. Es un presidente-candidato a la reelección ofreciendo 10 millones a quien vote por él. Y ante esto se inscribe la prohibición de esta acción por parte de la presidenta del CNE, la cual, en prueba de obediencia, acata Maduro.

Los resultados electorales dejan ver las grandes grietas del madurismo

Los resultados electorales estuvieron distantes de los programados diez millones que le ofrendarían al Comandante Eterno. Se deja ver más bien las grandes grietas del madurismo que de los 8 millones supuestamente obtenidos el 30/07/17 a la hora de la elección de la ANC pasan a 06 millones en la oportunidad de las presidenciales. Pero a pesar de todos estos bemoles ya se tiene un presidente proclamado y juramentado para el período 19-25 con un Plan de la Patria a cumplir para avanzar hacia la implantación del socialismo del siglo XXI.

Y ahora ¿qué?

¿Y ahora qué? ¿Logrará esta dictadura las condiciones que le permitan alcanzar un nivel de estabilidad que asegure la convivencia y la superación de esta tragedia que hoy carcome esta llamada sociedad a niveles sin precedentes? Y si esto no es posible ¿habrá que esperar la invasión, el golpe, la dimisión, la insurrección o las elecciones presidenciales de diciembre del 2024, si es que no se adelantan, para el logro de alguna modificación en el cuadro histórico de este ex país?

De la invasión hay poco que agregar si se parte de la realidad de que Cuba logró integrarnos a su mundo. Las sanciones son ya una forma invasora. La conspiración militar sigue con vida. La manifestación más reciente, según Maduro, tenía como objetivo impedir las presidenciales del 20M. Un intento de golpe encabezado por oficiales de altos grados. La dimisión es un pedido o aspiración sin ningún fundamento.

Ya se produjo el 09/01/17 la destitución de Maduro en la AN por “abandono del cargo” y el personaje ni se dio por aludido. La misma medida fue adoptada por el TSJ en el exilio con idénticos resultados. La insurrección en una dictadura no puede ser obra de la espontaneidad y la valentía. Y cualquier llamado a la violencia significa una convocatoria a la represión, la tortura y el asesinato.

La salida electoral ha sido manejada con gran maestria por el poder y de manera improvisada por la oposicion

La salida electoral ha sido manejada hasta hoy con gran maestría por la delincuencia que opera en el área. Sin embargo, el manejo que han hecho las oposiciones de este instrumento ha sido improvisado y caprichoso, como muchas otras de sus actuaciones.

En las parlamentarias del 2015 hubo condiciones y obtuvieron 2/3 partes de los diputados a la AN ¿Pero para las presidenciales del 20M/18 no hubo condiciones o unidad para enfrentar el otro monstruo que también ha vivido y cree en elecciones? Indispensable en estas horas avanzar en clarificar y definir este complejo panorama. Y para ello -insistimos- es necesario tener en cuenta lo fundamental por encima de lo accesorio.

Desde el 2003 formamos parte de Venecuba regida por Fidel Castro y su G2

Desde el año 2003 señalamos que nuestra nación había adquirido un comando extra territorial que regía todas sus acciones. Mantuvimos entonces, y para disgusto de muchos, que formábamos parte de Venecuba desde el momento en el cual se produce la fusión de los dos mandos que se denominan revolucionarios, el cubano y el venezolano. Dos experiencias que declaran abiertamente que son “la misma cosa” y que “el destino de una pertenece a la otra”. Y desde un inicio Fidel Castro, con su G2, asume la presidencia de la institución.

La realidad política venezolana imponía desde ese momento otras consideraciones. Y es evidente que se requería diferentes niveles de análisis que condujeran a la elaboración y puesta en práctica de otras políticas. Pero eso no se ha cumplido hasta el presente. Nuestros conductores o líderes políticos se han quedado en el uso y repetición del viejo discurso que se ciñe a lo establecido. Y en ese sentido, a lo largo del período, no han logrado entender que en la “patria venecubana” se ha montado una maquinaria electoral y político-demagógico-populista que garantiza la permanencia de la revolución.

Y todo comenzó con aquello de “saldar la deuda social”. Se tomó como pretexto desde un inicio las precarias condiciones de vida, el hambre-miseria para adelantar políticas proselitistas. Se inicia de este modo los planes de reparto de dádivas o tarifas. Surge así una legión de pobres portadores de una tarifa que les condicionan a formar parte de una entidad político-electoral que denominan socialista.

La dirigencia venecubana sabe que el colectivo no se inclina a nada que trascienda el reformismo

La dirigencia de Venecuba tiene claro que el colectivo-pueblo de esta parte de la entidad no tiene inclinación para inscribirse como militante de un proyecto socialista y comunista, para enfrentar al socialdemócrata o al socialcristiano. No hay ninguna disposición ni formación que lleve a inscribir al venezolano en una política que trascienda el reformismo para llevarle a la condición de militante de la revolución socialista dispuesta para la construcción del comunismo.

Y el Chávez conspirador que conocimos y entrevistamos deja claro testimonio (ABM, Habla el Comandante. Caracas, Cátedra Pio Tamayo, 1998) de que ni conoce de marxismo, socialismo o comunismo ni tiene mayor interés en el asunto. Para enero de 1995, a su regreso de Cuba, donde fue invitado por Castro nos habló “del empeño de Fidel por meterme a comunista y yo estoy claro que eso aquí no cala”. Entonces estuvimos de acuerdo con su planteamiento de adelantar una política que se adecuara a la necesidad de superar la tragedia por la cual atravesaba la suma de individuos que somos.

Chávez nunca tuvo una formacion ni marxista ni socialista

Pero Fidel Castro no cejó en su propósito y a la larga le escucharemos al golpista-presidente (GP) esta expresión: el que vote por mí, votará por el socialismo. Esto lo expresa en la campaña electoral presidencial del 2007 y el 2010 dice que asume el marxismo. Y en este campo no tiene ningún aporte teórico. Su discurso es más bien una mezcla de elementos del marxismo, con positivismo, reformismo, cristianismo expresado con un sentido y visión autoritario-militarista, recubierto por señales de democracia y libertad.

¿Y es concebible que semejante mezcolanza pueda servir de plataforma para un plan de transformación? La respuesta la da hoy Nicolás Maduro cuando llama, como antes referimos, a un “nuevo comienzo de la revolución”. Es su llamado a “hacerlo todo de nuevo” porque hasta ahora en 19 años no lo hemos hecho bien. Este es el discurso propio de quien se siente obligado a impulsar los mayores esfuerzos por salvar lo materialmente insalvable. Lo que se hizo sin una verdadera planificación anclada en una clara concepción política e ideológica.

El enredo es cada vez mayor Maduro clama por una clase obrera socialista

Por esto el de Maduro es el discurso de quien sabe que ha comprado una credencial acompañada de proclamación para que siga en una presidencia que no ha hecho nada bien. El enredo es cada vez mayor. Porque le resulta materialmente imposible establecer el camino a transitar para cumplir con su tesis de que “Venezuela necesita un nuevo comienzo”.

Por ello deja ver su desesperación en plena ANC que lo proclamaba, Ante la realidad de una PDVSA materialmente destruida, lanza el grito de salvación: Wills Rangel ¿tú me vas a ayudar? ¿Dónde está la clase obrera petrolera? ¡Quiero una PDVSA socialista!

Bien podrá pensarse en que el orador deliró ante la suma de fracasos de esta llamada revolución. Han proclamado que su objetivo fundamental es dejar atrás la dependencia de la renta petrolera pero a la hora del cerco-sanciones de EEUU caen en cuenta que es muy difícil mantener esta ficción de revolución sin una base productiva.

Advierten, y es algo elemental, que el gasto social junto al burocrático y el correspondiente a la corrupción, no permiten hoy la inversión para crear el aparato productivo que no se puso a andar desde el inicio que ahora quiere borrarse para comenzar de verdad la revolución.

Ante este grito de reconocida derrota ¿Qué ha hecho la oposición?

Y ante esta reconocida y gritada derrota ¿qué estudios han presentado las oposiciones y qué proyectos han asomado para la reconstrucción de este ex país integrado a Venecuba y por tanto materialmente supeditado a las condiciones, situaciones e intereses de los grandes poderes que rigen esta supuesta humanidad?

Entonces a esta hora ¿qué? ¿Vamos hacia una llamada “radicalización salvadora” que atienda, en esta hora de tan dura guerra, sólo a la Venezuela carnet de la patria para proceder a pisotear a quienes no comulguen con los supuestos planes democráticos dirigidos a imponer el “privilegio del socialismo del siglo XXI”?