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Tanteo y liderazgo | Por Victor Bolívar

08/06/2018 4:07 PM

Victor Bolívar

Víctor Bolívar es abogado y profesor universitario de dilatada trayectoria. Fue presidente de Acción Democrática. En twitter es @vabolivar

En una ocasión, antes de las parlamentarias del 2015, le comentamos a un connotado dirigente opositor que no se creyera que los electores votarían a favor de la oposición por que estuvieren convencidos de ese liderazgo, ya que en buena medida esos electores sufragarían contra el régimen beneficiando a la oposición. Por ello le sugerí que debían los dirigentes trazarse el objetivo de convencer a esos votantes que ese liderazgo era auténtico. No ocurrió así. Lamentablemente ahora los venezolanos están cada día mas escépticos, no quieren nada electoral, ni con el gobierno ni con la oposición.

Hoy, luego de la farsa electoral del 20M, nuestro país se encuentra inmerso en la política del “tanteo”. No otra cosa significa este estira y encoge que nada define ni determina. En esta especie de limbo hemos caído por el hecho cierto de no contar con un sólido liderazgo que fije un rumbo.

El discurso retórico y enunciativo, anecdótico y estridente, que no pasa de lo referencial, dista mucho del aporte de ideas en un país destruido ávido de soluciones. Ya no estamos para votos salvados ni para fijar posiciones, como tampoco de comunicados de rechazo o repudio. Los diagnósticos son meros alardes demagógicos y efectistas que por ineficaces nada resuelven.

Ese tanteo es una forma de correr la arruga y con eso ganar tiempo para tratar de encajarnos otras elecciones en diciembre. Pues bien, salvo que se tenga la certeza de que el régimen “tenga a bien" repetirlas o de que en el ínterin se produzca un deseado desenlace, un planteamiento de tal naturaleza no se compadece con el mensaje del 80% de los electores del país. El régimen no las repetirá y el desenlace solo se produciría precisamente por una vía distinta a la electoral.

Hemos sostenido que, consumada como ha sido la farsa, lo que le queda al régimen es tratar de sostenerse sin recursos, con un gran rechazo interno y desconocimiento internacional, con sus principales delincuentes sancionados, con el hambre y la hiperinflación imparables, con sus cómplices al descubierto. Por eso nos preguntamos cómo tratarán ahora huir hacia adelante con este cuadro. Si es con mayor represión y chantaje, será como apagar el fuego con gasolina. Toda esta inviabilidad es materia prima que está allí, a la espera de un real e idóneo liderazgo que le ponga punto final a esta tragedia.

Al respecto hay un hecho digno de destacar que es lo que acontece con el denominado Informe Almagro, a ser presentado ante la CPI, ignorado inexplicablemente por esos dirigentes, salvo contadas excepciones. Refiero por pertinente al Dr. Asdrúbal Aguiar, quien en su artículo publicado El Nacional, 05-06-18, escribió: “El Informe Almagro debe concitar, al menos eso creo, una reacción severa, colectiva y unánime. Reclama adhesión activa y militante, por razones morales y de justicia. Debe ser el astrolabio de quienes aún viven confundidos con la naturaleza del régimen imperante en Venezuela y que, por huérfanos de soluciones de fondo y a la mano, apuestan a la enmienda de los criminales instalados en el poder o su salida electoral.”

De todo esto se deduce que marcar el rumbo requiere de una radicalización que pasa por no darle oportunidades al régimen, evitando que su política del tanteo se apoye sobre los hombros de los opositores.