Hoy --/--/----

Síguenos en nuestras redes sociales

Realidad Negada, Mentira Vivida | Por Edwin Ríos

A un mes de la Masacre del Junquito, no hay ni una explicación sensata sobre el desenlace luctuoso de la operación 19/02/2018 10:28 AM

Edwin Rios

Puertorriqueño dedicado a la causa de la libertad. Participó por nueve años en las fuerzas armadas de los Estados Unidos. Egresado de la Universidad del Estado de Nueva York y de la Universidad de Phoenix.

En muchas ocasiones Moisés se negó cuando Dios le pidió que asumiera el liderazgo del pueblo israelita en Egipto. Moisés decía que no era elocuente, que no se expresaba bien; que era lento de lengua. Moisés dijo; “¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel?” En cinco ocasiones se negó explicando que no estaba calificado, que le faltaba conocimiento, que no estaba dispuesto, que esa no era su vocación y, si la era, que simplemente no quería cumplirla.

Algo parecido pudo haber ocurrido con George Washington. En su alocución ante el congreso, humildemente acepto el clamor para ser comandante de las tropas del Ejército Continental pero, en el ámbito personal, se dice que fue reacio con la idea. Era un alto honor, pero Washington no se sentía investido con la igualdad del comando que le habían asignado. En una carta a su esposa Martha, el general dijo que no había buscado el puesto, pero que sentía que "estaba completamente fuera de mi poder negarme a este nombramiento sin exponer a mi Carácter a censuras que hubieran reflejado el deshonor en mí mismo y que le causara dolor a mis amigos".

En el fondo, yo creo que la labor de liderar, cuando hay que tomar decisiones que afectan directamente a la vida y el bienestar de las personas, hasta el punto donde esas personas pueden morir; eso debe ser una de la labores más difíciles de aceptar. Habrá excusas, dilaciones, resistencia, y la verdad tiende a mantenerse escondida en esa selección, porque conocemos bien la cara oscura de la muerte y no queremos hacernos partícipes de ella. Pero si revelamos esa verdad, nos pueden tildar de cobardes y después perdemos nuestro prestigio. Ese tipo de desconocimiento es el que debe haber llevado a Washington a escribir la palabra caracter con “C” mayúscula. Muchas veces el ser humano está atrapado entre la verdad de la muerte, y la mentira de la cobardía, pero nadie lo entiende. Lo cierto es que si se acepta esa responsabilidad, la mentira de la cobardía queda atrás, y hay que aceptar el plato fuerte como una realidad de todos los dias.

Por ejemplo, no podemos olvidar los eventos del 911 relacionados al Vuelo 93 de United Airlines. Este fue el vuelo que se estrelló en un campo de Pennsylvania, donde los pasajeros actuaron en contra de los terroristas. Fue el único vuelo que no chocó contra un edificio en ese día fatídico, gracias a la valentía de los pasajeros que estaban bien informados.

Ellos habían recibido llamadas en sus celulares, indicando que ya se habían dado otros eventos de secuestros ese día, y sus amigos y familiares le informaron que esos vuelos fueron estrellados contra edificios en Nueva York y Washington, DC. En la cabina del Vuelo 93 se regó la palabra. Los terroristas no venían a negociar con nadie, y los pasajeros sabían lo que les esperaba. Es verdad, no pudieron recuperar la nave, pero entendieron muy claro que debían actuar para intentar salvar sus vidas. Conocían bien quién era su enemigo y no había tiempo para intercambiar ni palabras, ni ningún tipo de gestos de engaños placenteros. Fueron directo a la yugular.

En esto se basa toda la confusión que yo tengo con Oscar Pérez, el rebelde más buscado de Venezuela que murió en la Masacre del Junquito. A mí no me sorprende que el Mayor Rafael Bastardo haya tratado de negociar con él. Eso, para mi, es equivalente al terrorista en el Vuelo 93, cuando sacó una navaja y a la vez le dijo a los pasajeros que llevaba puesto un chaleco bomba, pero que todos se deberían mantener tranquilos y, mientras siguieran sus instrucciones, no les pasaría nada. Algo que fue revelado como una mentira cuando los pasajeros del vuelo recibieron las llamadas.

¿Hasta qué parte de la historia de los últimos 20 años se le dió el beneficio de la duda al gobierno de Venezuela, para no ser reconocido como lo que es, una narco-dictadura terrorista que no respeta a la constitución y que está más que dispuesta a matar gente para mantenerse en el poder? Parece que Oscar Pérez, durante esa masacre muy reciente, aun no estaba al tanto del enemigo y del peligro que enfrentaba. Eso se llama vivir una mentira.

Claro, pero se dice que Oscar Pérez trató de razonar con el mayor de la guardia nacional, basado en una costumbre de respeto mutuo, donde un policía, o colega de armas, no debe matar a otro policía. Hasta donde yo entiendo Oscar Pérez no era policía. En ese momento él era un rebelde que se había burlado del gobierno por robo de armas y había demostrado, en sus propias declaraciones, que Maduro tenía que salir del poder. ¿Cómo es que Oscar Pérez se pudo considerar en el mismo bando sentimental del Mayor Bastardo para negociar, a un nivel personal, con un hombre que venía a traer “garantías” directas del narco-dictador Maduro? Ese era un vocero directo del enemigo que venía a matarlo y Pérez confió en él. Eso se llama una realidad negada.

Otra cosa que me llama mucho la atención es que, en lo vídeos mostrados, dentro de la casa se recibe el fuego de las armas, mientras piden constantemente el cese al fuego. En ningún momento me percaté que el grupo de Oscar Pérez disparaba hacia afuera. ¿Qué entonces le prevenía a los efectivos entrar por la puerta principal como Pedro en su casa? ¿Por qué en un momento dado se ve a un grupo de policias frente de la casa, al alcance de la armas que estaban dentro, pero en plena confianza de que desde el interior de la casa no iban a dispararle, mientras que en otros momentos hay una lluvia de balas entrando, pero sin nadie responder? Hasta ese momento todos decían que Oscar Pérez era incapaz de matar a una persona, y me parece muy curioso que el circo de vídeos propalados estén en concordancia con esa noción. Y todavía hoy siguen repitiendo esa noción sobre este cordero extraordinario de las armas.

Fidel Castro una vez dijo: “La historia me alsolverá.” Pero en el comunismo podemos hablar sólo de historia manipulada. A mi me parece que Oscar Pérez no entendía que, después de librar sus batallas y, en honor a la libertad y a la democracia, el pueblo se encargaría de absolverlo. Me parece que Oscar Pérez pretendía vivir su propia revolución de historia manipulada, negando completamente el lado oscuro de la realidad, aunque fuese para defenderse. Lo hizo como si en él no recayera ninguna responsabilidad por su propia muerte, y la de aquellos que lo acompañaban. Eso se llama fabricar una realidad.

Mi mente todavía queda muy corta para entender muchas cosas en la historia, pero hago el esfuerzo, para no llegar a vivir una mentira. Uno de los enigmas más grandes que todavía me queda por resolver es, ¿por qué Moisés, después de haber liberado a los israelitas, y después de merodear por cuarenta años en el desierto, no entró en la tierra prometida con ellos? ¿No será que Moisés, después de haber aceptado el liderazgo oscuro impuesto precisamente por Dios, sintió que su conciencia estaba manchada de sangre y no era digno de entrar en tierra sagrada?

La muerte siempre carga un peso, aun en la conciencia honesta de los libertadores.