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¿Qué hacer? | Por Juan Pablo Torres

Václav Habel: Primer presidente de Checoslovaquia despues del comunismo 03/06/2018 1:36 AM

Juan Pablo Torres

Abogado venezolano. Estudioso de la historia, fue trotskista y conociendo el comunismo, se declara hoy capitalista y defensor de las libertades y amante de la democracia. En twitter es @ExTrosko

Tomo prestado este título, de un libro de Lenin homónimo. Creo que todos los venezolanos oprimidos por esta maldita dictadura que nos está matando literalmente de hambre, nos hacemos la respectiva pregunta, luego de culminar la consabida farsa electoral. El susodicho libro lo escribió Lenin para orientar a la fracción bolchevique del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso, acerca de las medidas o acciones que debían realizar para lograr llevar a cabo una revolución socialista en la Rusia zarista. En dicha obra, el dirigente comunista sugiere la necesidad de organizar un partido que realice un trabajo político en la clase obrera y entre los campesinos rusos (que representaban la inmensa mayoría de la población rusa) y establece una estrategia a largo plazo: derribar al régimen zarista e implantar una dictadura del proletariado en Rusia.

"Mutatis mutandi", es lo que hay que hacer en Venezuela. Los partidos de oposición deben realizar un trabajo político entre los empleados de la Administración Pública y canalizar en forma de protesta, la enorme bronca, por las condiciones económicas paupérrimas que están sufriendo, y dirigirla a debilitar al régimen. Lo mismo hay que hacer con los trabajadores de PDVSA, Sidor, Venalum, Alcasa, CANTV, el Metro, los motorizados, los conductores de transporte público, etcétera. Y de esta manera, ir organizando manifestaciones no armadas, pues no las tenemos, pero sí firmes y realizar protestas, acompañadas de expresiones de los demás sectores: estudiantes, clase media, sectores culturales, etc.. Nada de esto es ilegal, pues el derecho a la protesta, por mejorar las condiciones socioeconómicas y la búsqueda de la libertad, está consagrado en la Constitución Nacional, más aún cuando un kilo de carne vale cuatro millones de bolívares y un papel tualet, cuesta un millón quinientos mil bolívares. Por supuesto que debemos evitar, en la medida de lo posible, ser carne de cañón ante una eventual represión desmedida del régimen, con la consiguiente matanza y heridos, pues esto desmoraliza y, no es para menos. Para esto necesitamos dirigentes menos ingenuos, coherentes políticamente hablando y racionales en cuanto a su conducta y a la manera de organizar las protestas, y de que deben orientar a los ciudadanos venezolanos mediante consignas, por ejemplo: "Desobedecer y resistir". Así actuaba Lenin, quien era muy bueno con las consignas. De igual modo, comenzar una campaña de formación política, para contrarrestar a la del régimen, en las que se reivindique el sistema democrático liberal y en economía, el libre mercado. Esto último, es para ganarle al régimen la batalla ideológica, que hasta ahora ellos han ganado produciendo una confusión gigantesca entre los venezolanos. Cabe recordar, que un trabajo político como éste, era el que realizaban los comunistas y socialistas en Venezuela, durante las décadas de los sesenta, los setentas, los ochentas y los noventas, para debilitar el sistema democrático. De acuerdo con ésto, debemos tomar la receta leninista, no con el propósito de fomentar una revolución socialista, sino, por el contrario, de lograr conquistar un régimen o sistema libre y democrático y no subordinado a ningún gobierno extranjero, como sucede ahora. Ahora bien, polemizar sobre este asunto en las redes sociales, es, metodológicamente, inútil; en ese sentido, aprovechemos los pocos resquicios de libertad que nos quedan y generemos también discusiones por medio de documentos, foros, talleres, conversatorios, etcétera.

De igual modo, y siguiendo el ejemplo de Václav Havel, debemos hacer un manifiesto en contra de la dictadura comunista dirigido a los venezolanos y al mundo, en el que rechacemos al grupo de bribones que nos gobiernan desde hace 19 años y exijamos, así sea simbólicamente, su renuncia. Dicho manifiesto, debe ser suscrito, a través de las redes sociales, por unos 20 millones de venezolanos, tanto de los que vivimos acá, como de los que se vieron obligados a emigrar. El impacto de esto puede ser fuerte para el régimen.

También debemos entender, que la lucha por derribar la dictadura es, probablemente, a largo plazo. Los dirigentes de la verdadera oposición no deben forjar ilusiones cortoplacistas en la población - hoy más que nunca vale para Venezuela la famosa frase que dijo Winston Churchill al pueblo inglés al comenzar la Segunda Guerra Mundial: "... sólo les ofrezco sangre, sudor, lágrimas y trabajo" - pero sí, reivindicar la idea de resistencia y empeño para derribar la dictadura e implantar en Venezuela un régimen democrático y un sistema económico basado en el libre mercado. Además, resulta oportuno, paradójicamente, tomar en cuenta una de las sugerencias de Lenin en su obra: hay que depurar de la oposición a muchos "agentes dobles" o "quintacolumnistas", cuya única labor dentro de la oposición, es la de beneficiarse económicamente y confundir a la mayoría de la población democrática. Ya basta con estos sujetos. En Venezuela tenemos unos cuantos "Zapateros" vernáculos. Todos sabemos quienes son.